Poesía

Dos poemas de Jesús Alonso García

Jesús Alonso (Almería, 1977) ha dedicado su vida a su gran pasión: la música. Lo ha hecho de la mano de bandas y compositores como Leone, Javier Corcobado, Les Rauchen Verboten, Fino Oyonarte (Los Enemigos), Pike Calavero, Rhys Catham (Tortoise, Sonic Youth), Erizonte, Tito Ramírez, Lucky Dados, The Atom Age (USA), Mario Cobo y Alfonso Alcalá (Loquillo), Lere (Muchachito Bombo Infierno), El Grajo (Los Claveles) y un largo etc. Jesús Alonso es músico pero también ha trabajo en teatro, junto a Juan Navarro de La Fura Dels Baus en 2007; en 2012, bajo la dirección de Juan Navarro y Nadala Fernández (ambos de La Fura Dels Baus); en 2018 bajo la dirección de Carlos Chamorro para su espectáculo de flamenco-rock y poesía. Su amor a las artes le ha acercado a la poesía. Ha publicado sus trabajos en la revista mexicana Mentidero y en los periódicos españoles El Diario de Almería, El Ideal y La Voz de Almería. Ansiógeno es su primer poemario; en él, aborda el desamor, las relaciones humanas, la noche, las drogas o una infancia marcada por la soledad. Una exploración autobiográfica al fondo de sus más íntimos recuerdos. Ansiógeno se publica en España en la editorial Piezas Azules Ediciones y en México en Vitrali Ediciones. Ambas ediciones ya agotadas.

Ansiógeno, como su nombre lo indica es un conjunto de poemas que provocan una severa condición de ansiedad por vivir esta vida con un sonido de percusiones y repensarnos en cómo las emociones pueden quedar a flor de piel, pues el libro ahonda en las relaciones humanas, en el amor y el desamor, en las drogas, en los excesos que un mundo con ansiedad nos hace experimentar. Ansiógeno es un poemario que divide el interior del autor (que ha plasmado Jesús Alonso entre sus páginas) en tres partes y traslada al lector a ser protagonista de estas palabras, para que con ironía la vida misma pueda equilibrarse.

Sin más, te dejo dos poemas.

Cristiano y miserable

El odio en tus ojos me lo debes a mí.
El miedo en tus manos, el rencor en tu corazón,
me lo debes a mí.
Porque yo soy tú, y tú eres fácil.
Y cientos de pájaros por tus venas te recuerdan que no eres nada,
y cientos de pájaros con picos de acero te inyectan el veneno que acarician.
El veneno que te intoxica de tranquilidad
y misericordia, tu vanidad.
El odio en tus ojos me lo debes a mí.
El miedo en tus manos, el rencor en tu corazón,
me lo debes a mí.
Porque yo soy tú, y tú eres fácil, fácil.
Fácil, y cristianamente miserable.

Locura inyectada

Debes protegerte.
El amor se reduce a un nombre
tatuado en el alma que
nadie reclamará.
Es sentir viento y lluvia
en los labios.
El amor es marchar en el tiempo,
con los pies desnudos y los
bolsillos llenos de ratas.
El amor viste sombreros de plumas negras,
se alimenta de huesos y alas rotas.
El amor va directo al corazón
escondido en un barco en llamas.
Es una prostituta.
Se desvanece en las esquinas
después de tocar tu hombro,
insecto que se alimenta
de tus sueños.
El amor es una bala
con tu nombre escrito.
Es daño absoluto e
indica peligro.
El amor es un extraño que no recuerda tu nombre.
¿Para qué tanta locura inyectada en las venas?
¿Para qué escupirlo tras
aullidos tan fuertes como el
paraíso interno de
tu corazón manchado de
lápiz de ojos y carmín?

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