Poesía

Dos poemas de Jesús de la Peña

Jesús de la Peña Rosas (1992), estudió Comunicación y Periodismo en la UNAM. Poeta, promotor y gestor cultural, fundador y director de la editorial Circo Literario, creador del Macro Slam de Poesía, evento de poesía en voz alta más grande del mundo, en su categoría. Es presidente del Consejo Mexicano de Escritores Independientes. Desde 2010, ha organizado más de 500 eventos de cultura en museos, cafés, bares, espacios independientes y plazas públicas, con el lema colectivo “damos voz a las calles”. En el año 2013 desarrolló, junto con sus amigas y amigos poetas, entre los que destacan Carlos Chávez, Sandino Bucio Dovalí y Abraham Sánchez, el conjunto de ideologías que sucedería a la literatura joven de la Ciudad de México, los herederos del movimiento infrarrealista, quienes en homenaje al poeta mexicano Max Rojas adoptaron el nombre de “Generación Aullante”. En un artículo de la revista “Siempre”, el maestro poeta Carlos Santibáñez refirió a Jesús de la Peña y sus amigos como el parteaguas literario que rompió con el viejo esquema de la poesía alejada del público, donde el poeta entra en contacto directo con sus lectores a través del prodigio de la Poesía en Voz Alta. Tiene cuatro libros publicados. Es ganador de varios ciclos de Poetry Slam desde 2010 a la fecha, entre los que destacan Ciclo de Poesía Altisonante organizado por el Claustro de Sor Juana, 2012; Primer Slam de Poesía en San Miguel de Allende organizado por el colectivo poético SMA, 2016; Poetry Slam-Poesía en Voz Alta en Casa del Lago 2013, 2014, 2015 y 2016. Su poesía ha sido seleccionada en diversas antologías nacionales e internacionales. En 2013 fue subdirector de la legendaria Editorial Letras Vivas. Sin más, aquí dos poemas suyos:


Irreversible

Imploran las ventanas un conjuro
que les rompa
o una ráfaga de cielos movedizos
que acribille al carcelero de la aurora
y brote rebelde
lo bronco y luminoso
de mis venas
entrando igual que un látigo
de sangre por la casa.

Empapan los muros
la sed de la mañana,
voluntad sueña
albores y jaulas
que esculpen preguntas
cual si fueran
pájaros de vidrio,
tan frágiles
que se quiebran
y cortan el tiempo,
preguntan con su sangre:

¿Qué sabes tú del polvo
y de las nubes?
¿Has esculpido una rosa
negra en tu boca?
¿O en tu lengua habita
la osadía en brama?
Sol de carne
fiera caliente
reptil dorado
que se entrega a la
abolición escrita
de una ley sin nombre,
absurda,
pero raramente
constelada.

Apagados los perros de fuego
en las líneas de tus manos
solo queda una chispa semejante
a la diamantina del poema,
eres huérfano de sol y sombra
tú no tienes reino,
crisálida dorada
perteneces al polvo.

Eres civilización extinta
no hay poder en tu nombre
ni escenario que responda
al ritmo de tu rito,
la nueva generación habla de conchas
vacías y el sonido de mares modernos
tú eres el lenguaje que violenta
la perfección de las flores
lo atroz del acto poético en la
boca rota de tu madre
el justiciero oscuro
que no llegó a ninguna parte.

Aúllas aun sabiendo que
no hay para ti un mañana,
perdiste tropa y barco,
portas cavernícola la noche
y ensueñas el pasado sin colmillos,
no es de lobo arrepentirse.

Se abrirán las calles
como piernas a tu paso
pero nunca volverás a casa,
llegará la nada
con sus guantes blancos
a tocarte el rostro
y vestirás de negro
cual solo cuervo
sin historia y fauna.

Te escribirán los árboles secos
con sus dedos de tronco
e imperará tu forma en alguna jungla,
quizá mañana seas un ave de presa
y te recoja el viento,
quizá mañana vuelvas y sea tarde,
fundaste un imperio
en la sombra de tu sombra
y ya nunca volverás a casa.

Flores Silvestres

Hay un aviso de sangre,
una lámpara de cráneo desierto
que inunda el nombre
del toro acorazado,
vigilantes son sus ojos
tiritando de desvelo
afónicos gatos y faros
de luz que llega tarde.

La trompeta de la noche
ha sido mi apuesta,
vengan vidrios y alas rotas
a mis dientes rojos,
soy igual que la orquesta
del polvo,
rosa que cantan las madres
y sus hijos muertos,
rostro negro de la brisa
una imperfección en la montaña.

La flor se hace grande y pequeña
¿Cuándo es que muere?
Cuándo es que una bala perdida
confiada de su pólvora
entrará en sus pétalos blancos
y sentirá que la vida hierve
hasta cansarse del recuerdo
de la rubia cabellera donde
los halcones hacían su nido
invocando nuevas especies.

La muerte, con su lengua larga
toca mi tímpano y me arde,
un final está cerca
lo sé, entre otras cosas,
porque los pájaros
me miran extrañados
de mi canto, de mi letra
y las mañanas se muerden
las venas y decoran los labios
con la diamantina negra de
mis difuntos vientos.

No resucitaré al tercer día
pese a mi nombre,
en una vitrina las moscas
me perdonarán la infancia
y mi cráneo
y mis lentes oscuros
y mi nariz de payaso
y los huesos de la mano izquierda
tomarán con fuerza un puñado
de tierra y escupirán
el agua que no dije
el fuego que no dije
la angustia que no dije,
la maldita forma de mi tallo.

Viviré eternamente
en la esencia de la hiena,
soy fauna nociva para
mis depredadores.

Parto el cielo con
un puñado de enjambres,
vuelo en tropa
hacia el cansancio
y la vida en hielo,
volveré, volveremos,
aquí va mi triunfo:

Voy a tirarle un golpe al alba
ganará la bestia
se terminará la noche
me está sangrando el hocico
de varios colores.

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