Poesía

Dos poemas de Jorge Varela

Jorge Varela (Tui, España, 1979) (IG: @JORGEVARELAPOESÍA) es artista plástico, poeta y cineasta. Actualmente reside en la Ciudad de México. Se licenció en Sociología en la Universidad de La Coruña, y es técnico superior en Artes Plásticas y Diseño por la escuela de arte La Palma de Madrid. En el año 2010 fue becado en el Máster de Artes Gráficas del Centro Internacional de Estampa Contemporánea (CIEC) de Betanzos, La Coruña. Ha expuesto su trabajo plástico a nivel internacional, con exposiciones en España, Italia, China y México. Dicho trabajo ha sido seleccionado en diferentes certámenes españoles, como la III Bienal de grabado Aguafuerte de Valladolid, el Premio Internacional de Grabado Bodegas Vivanco de la Rioja, y el I Certamen de Pintura Antonio Quesada de Vigo. Ha dirigido tres cortometrajes de ficción, además de tres piezas de animación que fueron proyectadas en el festival de música Goa- Boa de Génova, Italia. Como escritor ha colaborado en las revistas digitales Pijama Surf y Faena Aleph. La revista Estación de Poesía de la Universidad de Sevilla ha publicado su poema Tomas Tranströmer, dedicado a la memoria del poeta sueco.

Sin más, aquí dos textos de éste artista.


Aria

El jardín está expectante: quieto y mudo
escucha el aria, que flota y flota
como un pájaro brillante
en la mañana agrisada por la lluvia.

Un armónico se arremolina en torno al alma
y crece con majestuosa elevación.

¿Quién ha dicho que los vegetales no oyen
atentos como están
a la más pequeña manifestación del aire?

Y quizás también danzan,
desacompasados de nuestra duración,
en un vaivén de siglos,
con el aria de la vida.

Trabalenguas

El cielo está enladrillado,
las flores pían como pájaros de cola desplegada, los gatos
haraganean en el jardín como majas vestidas
de terciopelo; en el vecindario alguien sierra,
dios sabe qué; es un día como cualquier otro, pero hoy
me siento bien, el cielo está enladrillado, y yo,
que a veces soy poeta, escribo esto para creer
que esas masas blancas pueden, por qué no, ser ladrillos
en los ojos de un niño, y que el conocido trabalenguas
quizás es tan poema como este poema o quizás mejor,
porque dice aquello que podría ser, o que quizás es,
y nombra el cielo como un primer hombre al salir de su guarida
asustado por tanta solidez en una materia dada a la disolución.

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