Análisis

El 68 en la actualidad

Hoy es muy difícil encontrar un significado único de los eventos que surgieron a raíz del movimiento de 1968, en donde se dieron muestras claras de un rompimiento institucional en todos los ámbitos, abarcando desde lo cultural hasta lo político, los jóvenes tomaron por asalto las calles, las universidades, el ambiente y se homologaron alrededor de una utopía.

La forma y fondo de este movimiento fue ese impulso juvenil que oxigenó la vida pública, una transformación sísmica que después de los trágicos acontecimientos de Tlatelolco las cosas no volvieron a ser como venían siendo, rompiendo la historia con baños de sangre y con gritos desesperados de justicia.

Esta oleada juvenil exigía ser escuchada y tomada en cuenta, ser dueña de su vida y de su propio destino, terminando con las imposiciones sociales con su maldita doble moral, el despertar social no resistió el cruce de conceptos, recordemos que la sociedad estaba estructurada de una forma patriarcal, autoritaria y represora, los códigos de conducta, de moral y de buenas costumbres tenían que ser acatados y respetados, aunque estas ataduras ahogaran tu propia vida.

Plaza de las Tres Culturas, 2 de octubre del 2020. Fotografía por Francisco Marín HC.

La revolución sexual se presentó en esta etapa, las parejas deseaban conocer y explorar sus cuerpos sin cargas religiosas que por siglos han representado al deseo y a la sexualidad como pecados mortales; la juventud a través de sus propios lenguajes encontró las definiciones perfectas para manifestar su hartazgo contra la iglesia y el Estado.

La censura y el silencio cómplice permitió que el Estado represor asesinara a miles de jóvenes que sólo buscaban democracia, libertad y emancipación de un sistema que ya no los representaba, ese modelo unificador del Partido hegemónico y el pensamiento unitario totalitario no brindaba ninguna respuesta a las interrogantes de las juventudes en el 68.

El Estado con sus correas de transmisión de poder estaba totalmente rebasado y anquilosado ante el bullicio de libertad de las juventudes sesenteras, incluso después de los viles asesinatos no comprendió la magnitud del crimen que cometió y siguió en la ruta autoritaria de oídos sordos.

La herencia de la lucha social universitaria traspasó tiempos y espacios, esas juventudes fueron inspiración del despertar ciudadano en favor de una democracia real y participativa, nunca hubo una rendición en la búsqueda de la utopía de este gran movimiento, los sueños y las añoranzas que se plasmaron en ese histórico pliego petitorio presentado por el sector universitario ha sostenido hasta nuestros días la lucha por un mundo mejor.

Plaza de las Tres Culturas, 2 de octubre de 2020. Fotografía por Francisco Marín HC.

En la confrontación de ideas siempre han salido triunfantes las revolucionarias consignas de las juventudes sesenteras, no hay obra democrática que no tenga en su centro ideológico a la juventud del 68 y su movimiento de reindivicación cultural.

Para entender esta ruptura y darle un contexto objetivo hoy en día a este movimiento, debemos de entender que la siempre famosa consigna gritada desde esos trágicos acontecimiento hasta nuestros días: dos de octubre no se olvida, es una realidad, nunca olvidaremos y siempre sabremos que esa semilla que se sembró en los sesentas está germinando y sigue dando raíces cada vez más profundas con alcances inimaginables.

Aunque en las pasadas tres décadas hemos experimentado el avasallamiento del pensamiento neoliberal, el cual desecha la historia y trata de impedirnos que la recordemos, porque en sus entrañas está la ruta de lo efímero y lo instantáneo sin una cualidad de arraigo, todo es desechable mientras sirva para el consumo y la producción es importante, lo demás no importa, el mismo ser humano es sólo un objeto de consumo, en este contexto aunque lo ha intentado no ha podido borrar la histórica lucha de los estudiantes del 68.

Monumento en memoria de la matanza del 2 de octubre, Plaza de las Tres Culturas, 2 de octubre del 2020. Fotografía por Francisco Marín HC.

El principal pensamiento opositor en contra de este sistema explotador neoliberal, es el heredero de la semilla del movimiento estudiantil, la utopía de los jóvenes asesinados y de los estudiantes que fueron apresados, vejados y humillados esta vivo y sigue de pie, el camino esta trazado, sólo falta seguir insistiendo en ese sueño de libertad y democracia, haciendo homenaje de este pensamiento, pero más allá de la conmemoración de los cincuentay dos años del movimiento del 68, es el tiempo de resurgir y enaltecer los principios de los jóvenes que sacrificaron sus vidas por la emancipación social.

Sigue vigente el 68, es más nunca se ha ido, está en todas y todos los soñadores por un mundo mejor, la vigencia y su actualidad no es una quimera, es una realidad en la cual convergen los más nobles sentimientos de libertad, por eso hoy debemos de gritar con más fuerza y de forma conjunta:

¡2 de octubre no se olvida!

 

 


Fotografías tomadas por Francisco Marín HC (artista visual, fotógrafo de las calles, promotor cultural, perforador corporal, estudiante de comunicaciones) el día 2 de octubre del 2020 en la Plaza de las Tres Culturas, Ciudad de México.

Cuenta con estudios en Economía y Derecho, así como de maestría en Derecho Laboral y Doctorado en Economía y Políticas Públicas; ha desarrollado una carrera artística en la escritura y en diversas actividades culturales, así mismo cuenta con una trayectoria social y política en cooperativas, asociaciones y sindicatos, también en el ámbito gubernamental ha participado a nivel local y federal, es docente de licenciatura y posgrado, además de conferencista, contando con diversas publicaciones en varios géneros literarios.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad