Análisis

El camino a la ruptura

Cuando parece que todo está perdido y las fuerzas decaen, se plasma ante nosotros una ventana de oportunidad para empezar algo nuevo y fructífero, como una semilla que se planta en una tierra que había sido olvidada, las inclemencias son rutinarias como una ola que siempre regresa, es por ello que tormentas siempre habrá, pero es imprescindible tener la entereza y la paciencia para soportar el vendaval y emprender la ruptura con dignidad, los más grandes progresos implican una confrontación con lo establecido, toda liberación implica ruptura, sin la irremediable ruptura tenemos la vil complacencia y la funesta conformidad, siempre es posible fraguar la liberación de la razón a través de la negación a lo establecido.

Muchas cuestiones nos impiden la libertad plena: las penurias económicas, las ataduras morales, los prejuicios sociales, la indefinición personal, el miedo y la zozobra a los cambios, las sombras del pasado y muchos otros factores que nos atan para no desarrollarnos y cuando nos damos cuenta de esta situación la vida paso haciéndonos irremediablemente más viejos sin haber podido tener una decisión que nos hubiera cambiado la existencia.

Tenemos un sistema manipulador que ha basado su dominación a través de una guerra silenciosa de larga duración en todo terreno o también llamada de dominación con espectro completo, esto se lleva a cabo en el terreno militar, en el económico, el político, el ideológico, el informático, el social y cultural, es muy difícil resistir al embate opresor que se muestra en todos los aspectos de la vida, solamente alimentando la esperanza y afirmando día con día las convicciones y los valores fundamentales que dieron origen a tu ser, es que al final de esta vorágine opresora encontraremos la ruptura que nos lleve a la libertad, cuando al fin veamos que pasajero y efímero es nuestro paso por la vida, comprenderemos que las múltiples preocupaciones se van convirtiendo en un simple recuerdo.

Las sociedades, desde el primer momento histórico en el que tenemos conocimiento de ellas, se han regido a través de un proceso jerárquico, en el que uno o varios individuos ostentan el control y el mando de dicha sociedad, la exclusión no es más que una forma de inclusión, inclusión de lo disfuncional en el lugar que se le asigna, de esta manera, los mecanismos y las tecnologías de la represión revelan la índole misma del poder, la manera en donde coloca a lo que no considera importante, eso ha obstaculizado que las personas manifiesten su libre pensamiento y su manera de sentir el mundo, por los diferentes amarres sociales que intrínsecamente han impuesto sobre ellas, al tener el poder monopolizado también tienen las bisagras de la educación y la cultura extendiendo su dominación como doctrina, es por ello que las alternativas se deben de ir creando desde cualquier trinchera aunque parezca insignificante, siempre cualquier acto de insurrección y de confrontación genera una acción que tarde o temprano va a generar un cambio, una ruptura que diversifique el pensamiento, es por ello que no debemos de dejar de maquinar actos rebeldes y de confrontación, las grandes grietas que han desquebrajado sistemas de dominación empiezan con actos heroicos de ruptura.

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En esta titánica encomienda es muy importante no perder el rumbo y el objetivo, ya que el acto más revolucionario es el de la resistencia, el no dejar de luchar para lograr la transformación y la caída del statuos quo, tratar de pasar desapercibido de las fauces del sistema para dinamitarlo desde sus entrañas, eso generaría la extinción definitiva después de años de miedo, autorregulación y control represivo para empezar con una parcial recomposición brindándonos la oportunidad de retomar algunos elementos de virtualidad y crecimiento, muchas de las disímiles interpretaciones frente a lo justo e injusto parten de los diferentes momentos culturales y sociales por lo que atraviesa la sociedad en su conjunto, pero es imprescindible no perder de vista los cimientos de las garantías individuales que son la base del ser humano para su propio desarrollo.

Debemos definir que la riqueza de la humanidad se apoya en la diferencia, esta se alimenta de la ruptura sistemática, nunca nada permanece estable y pasivo, la misma vida siempre está en movimiento, lo estático se vuelve anacrónico y obsoleto, la resistencia se encuentra en constante movimiento, cambia de lugar, por lo que estas vertientes seguirán encontrando cauces distintos para resistir a las distintas manifestaciones de opresión y violencia que en su contra surjan desde el poder instituido, como un campo que florece después de una larga sequía.

Cultivemos las rupturas, invocando la resistencia y la libertad para solventar los vendavales de la opresión, nunca nos atemos a relaciones dañinas que sólo van en camino a nuestra autodestrucción, despierta y continua evolucionando a través de la confrontación.

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