Ensayo

El gran teatro de la cultura chatarra

La fabricación de apariencias es la forma en donde se haya el resultado del vacío que se ha impuesto desde el sistema que sólo ha favorecido a la deshumanización de las grandes masas, el desapego con que se muestran las clases dominantes hacia los sectores más desprotegidos es de una indiferencia insultante, las personas con más poder apenas ponen atención a personas con menos poder esto tiene una lógica prefabricada para que haya una brutal desigualdad que sea tolerada y permitida.

La humanidad se encuentra hoy viviendo una etapa de decadencia, la gran impostura que hemos sufrido nos ha dormido, sin que todavía hayamos podido despertarnos, en este mundo de superabundancia se produce una doble paradoja: por una parte, las personas que tienen acceso a cuantiosos bienes jamás se sienten satisfecha y por otra parte, existen seres humanos que no pueden satisfacer sus necesidades elementales, esa es la gran desgracia que enfrenta la humanidad, su mayor reto desde su aparición.

imageInvariablemente del estrato social al que pertenezcamos, existe en este momento un apego muy particular con el consumo, el cual no se basa en la acumulación de bienes necesarios para la sobrevivencia, sino por toda una avalancha de prejuicios y estatus que generan miles de imágenes y de mensajes que han sido alimentados desde el sistema capitalista,  que han generado una dependencia enfermiza del individuo en la carrera por el nivel de vida que nos parece “chick”, “cool” y de aceptación social a través de mostrar al mundo que se tiene dinero, este modelo de consumo ha hecho que se trate de ridiculizar a las costumbres y tradiciones de la cultura nacional y de los pueblos originarios, sustituyendo el acervo cultural tradicional por elementos importados de las potencias extranjeras que han hecho de su cultura un gran mercado que brinda todo tipo de bienes y servicios hasta rayar en lo más ridículo y estrafalario.

En toda esta vorágine de exacerbada socialización a través de la apariencia, se ha creado toda una industria enfocada a la mercantilización del consumo enfermizo, en donde no importa si existen seudo cantantes que no tienen voz, seudo actores que no actúan, productos de belleza milagro que sólo sirven para inflar egos, artefactos tecnológicos que cambian cada mes de precio y de versión teniendo las mismas funciones, es más, la cultura y la educación han pasado a ser mercancías de consumo sujetas a la oferta y a la demanda, tenemos una fase mercantilista en donde se ha impuesto el modelo de comunicación a base del mercado no del ser humano.

Para este sistema es importante imponer cosas mediáticas pragmáticas que no generen critica ni pensamiento independiente, que se privilegie la acumulación de capital, asfixiando todos los campos de la vida cotidiana con la creación de la cultura idiota basada en la chatarra, lo desechable y lo inmediato, fomentando el morbo y el sensacionalismo por encima de las humanidades más básicas de la sociedad, es por ello que los reality shows son un fenómeno mediático, las modas se imponen a través del consumo, los chismes y escándalos provocados en la farándula son de alto aprecio por la sociedad, el snobismo y lo falaz es la pauta a seguir en el comportamiento cotidiano.

Con frecuencia se busca aparecer, figurar, ante los demás, sin preocuparnos por lo que realmente somos. Ello refuerza un afán de consumismo que parece dar status social entre aquellos que buscan mostrarse frente a los otros, para muchos una de las formas más superficiales de asumir la vida es el afán más descarnado por consumir, emular y exhibir lo que dicta el momento, sin entender el fenómeno de la explotación que pesa sobre sus hombros, sin mencionar algún pequeño raciocinio sobre la fantasía que nos han impuesto desde las cúpulas de la mercadotecnia.

Cabe señalar que el consumo per se no es malo, siempre y cuando uno tenga la posibilidad de tener conciencia propia, posesionarse con una postura crítica de las imposiciones sociales, asumir las consecuencias que emanan del bombardeo mediático y tratar de entender el fenómeno como un producto desechable y de contenido chatarra.

En una sociedad ignorante se sobredimensiona lo publicitario y lo chatarra, lo que parece pero no da sentido, ni tiene fondo sustentador, mientras las otras dimensiones de la vida, como las que dicen referencia a lo cultural no se valoran y se desprecian.

La sociedad actual hace que nos creamos máscaras que esperamos crean los demás y que terminamos creyendo nosotros mismos haciéndonos marionetas estúpidas del sistema subyugador. Ya es hora de dejar de ser un mero espectador, donde los medios piensan por uno y las imágenes fugaces desplazan por completo la profundidad reflexiva, cultural, espiritual y humana.

“Parecer no es ser, sólo mostramos los que parecemos y no lo que somos”

Cuenta con estudios en Economía y Derecho, así como de maestría en Derecho Laboral y Doctorado en Economía y Políticas Públicas; ha desarrollado una carrera artística en la escritura y en diversas actividades culturales, así mismo cuenta con una trayectoria social y política en cooperativas, asociaciones y sindicatos, también en el ámbito gubernamental ha participado a nivel local y federal, es docente de licenciatura y posgrado, además de conferencista, contando con diversas publicaciones en varios géneros literarios.

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