Ensayo

EL SUICIDIO / LA MASTURBACIÓN / ¿ACTOS DE LIBERACIÓN? por Fluvio Ugo Guerra

OBERTURA

Las difíciles repercusiones que tienen las múltiples fisuras que deja transitar por la vida, hacen parecer que no existe una discrepancia tangible de las directrices que van aconteciendo en los sistemas sociales ni en la costumbre diaria, teniendo un clima de confort que se va asimilando lentamente hasta el punto que se absorbe esta lógica conformista de apatía existencial permanente, aislando y excluyendo a los pensamientos divergentes, imponiendo sólo la doctrina de la lógica lineal de los acontecimientos sin mayores alcances que la rutina cotidiana sosa sin sobresaltos abruptos que puedan dislocar el tiempo efímero en el cual estamos existiendo, es en esta coyuntura que se condena por diferentes actores y en especial desde un orden moral y religioso, el hecho de una liberación transversal que puede ser cristalizada por medios nada convencionales.

Teniendo así como actos condenables y sacrílegos al suicidio y a la masturbación, porque la misma hipocresía del pensamiento infinito o inmortal que  ha permeado en la sociedad, hace que sean vislumbrados como actos meramente referencias de quebrantamiento de códigos morales impuestos por la hegemonía social de la época; tomando en consideración que al acto de darse muerte a sí mismo, resulta de la condición de afirmar que no se soporta la adversidad, así como las frustradas ganas de haber llevado una vida más afortunada, sin tormentos ni penurias, sin embargo, al no haber podido satisfacer en esencia la plena satisfacción de la existencia terrenal, ya nada en ella vale la pena, se comete este acto de seudo cobardía, por lo que el suicida suprime el fenómeno de la inmortalidad mental en ese tiempo y en ese lugar, dejando la cosa en sí intacta para lo transitorio de esta existencia.

En lo que respecta a la masturbación, en este acto se genera la experiencia del onanismo, entendida como la práctica que realizan los individuos a modo de alcanzar la satisfacción o placer sexual, en donde el sujeto busca el masturbar prudente sin reserva silenciosa, ademas se trata de masturbarse sensatamente siendo honesto consigo mismo, con la justicia de ser un acto natural propio de libertad y emancipación de códigos religiosos y morales, teniendo como base una experiencia estética de atreverse a tocar la intimidad potencial de la libido y el deseo, atravesando pensamientos morbosos con destellos cognitivos que rompen con la crianza del individualismo y el hedonismo capitalista que sigue moralizado a la sociedad con principios heteronormativos, normados con cánones de belleza y de postureo difíciles de alcanzar, es por ello que recurrir al sexo, la masturbación y a la búsqueda del placer por uno mismo es una práctica de liberación.

SUICIDIO

El suicida detesta el sufrimiento afirmando la voluntad de vivir suprimiendo el propio fenómeno de la vida, un sufrimiento total que se vivencia como absoluto, no puede dejar de generar una necesidad imperiosa de alivio, es por ello que se presenta su brutal antítesis ante un dolor ilimitado con lo cual nace la avidez vital de la nada, porque hablar de la multiplicidad de suicidios decididos desde la lucidez y la plena conciencia, no obstante de las duras repercusiones que la muerte podría causar en el ámbito familiar y social, no pueden considerarse parte del egoísmo personal o incluso de una manera de cobardía, porque esta conciencia sabia de lucidez hace que no se escape de la vida, sino más bien voluntariamente se está creando un escenario de realización personal de escoger el final de esta existencia terrenal sin esperar el periplo de una enfermedad o alguna tragedia que al azar termine con nuestra existencia y uno se vea obligado a perecer sin que se le solicitara el pleno consentimiento.

La moralidad es fundamentalmente incompatible con la preservación de la vida, por la infinidad de mandamientos que se hacen ante el desarrollo de la existencia, toda cuestión de opresión, exclusión y de liberación tienen pleno sentido en el suicidio, porque estas condicionantes no se tratan solo mediante categorías morales, debido a que lo más natural y  trágico es admitir para hacernos responsables que una gran parte de la humanidad estamos obliga dos a caer fuera del ámbito de la moralidad de una manera pragmática, por ello el suicidio  parte de una desesperación vital de liberación con un fuerte anhelo por alcanzarla, revitalizando la necesidad de la nada que se ha tornado más vital que la vida misma.

“Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada”
Cesare Pavese

Para poder comprender la libertad de elección cuando se hace la elección de la nada, tiene que haber una gran responsabilidad con la propia existencia y con el compromiso del entorno, como podría ser la elección de la eutanasia, practicada con la belleza del gesto poético que devuelve al agua primordial como lo manifestaron divinamente Virginia Woolf y Alfonsina Storni, también tenemos el suicidio ritual como el practicado por Yukio Mishima por medio del seppuku, asi mismo hay ejemplos en la antigua Grecia, como los epicúreos que mencionaban que cuando la vida se volvía insoportable, el suicidio estaba justificado, también para los estoicos el suicidio también era permisible, especialmente si uno tenía una enfermedad incurable, el caso del suicidio reivindicativo, que es una forma de denuncia de la represión, la esclavitud y la violencia sufrida por los más débiles como la autoinmolación de los bonzos o de Mohamed Bouazizi, detonante de la revolución de los Jazmines en Túnez, pero también existe esta responsabilidad artística como el suicidio de Ernest Hemingway ante la voluntad del vacío cultural, pero es fundamental comentar también el dolor agónico del deseo de querer morir, el caso más ejemplifico es el de Séneca, porque su proceso de suicidio fue largo y bastante escabroso, porque cuando Séneca recibió la notificación de su sentencia a muerte, decidió abrirse las venas para desangrarse, cortándose brazos y piernas, sin embargo, al ver que su muerte no llegaba, pidió a su médico que le administrase cicuta, pero no le hizo efecto, por lo cual decidió trasladarse a un baño caliente, donde finalmente murió asfixiado a causa del vapor.

Tenemos también la situación política suicida al extremo, la cual fue la enarbolada por Vladimir Mayakovsky, este poeta iniciador del futurismo ruso, se voló la cabeza con un arma al jugar ruleta rusa por la desilusión burocrática del régimen estalinista, así también el suicidio perfomance que quería llevar acabo Alexander McQueen, dentro de un desfile de modas podría catalogarse como vacuo pero por ello, es que el suicidio no es necesariamente ni contradictorio ni anti ético, aunque en algunas ocasiones puede ser que así sea, porque como cualquier acto humano, el suicidio puede ser incoherente, vacío o vago pero intrínsecamente engloba una liberación perpetua ante el aterrizaje de la existencia, debido a que si nos basamos en la tesis de preservar la propia vida, tenemos ese pretenso precepto moral a través de una insostenible regla vital de existencia.

“La moral cristiana no es más que un mandamiento de suicidio lento”
Mainländer

Hemos visto desde una óptica sencilla y breve distintas perspectivas del suicidio, porque es importante pensar en ello, debido a que ya lo decía Camus, mencionando que cuando la filosofía se ocupa del suicidio, indaga sobre el sentido de la vida misma, porque además  existe una íntima conexión  entre lo divino con la liberación que implica el suicidio, por ese hombre embriagado de Dios, según lo define Hölderlin en su drama: “purificó el alma desprendiéndose de su cuerpo decadente, antes de que no pudiera revelar ya la divina naturaleza a los hombres, sin convertirse en juego, burla y escarnio”, poniendo de manifiesto la distancia abisal que existe entre lo terrenal y lo divino, porque cuando conviven estas dos fuerzas en el círculo de la vida y la muerte, es allí donde se funden en una misma esencia finita y natural que es la vida.

Es más, un pensador como Marx considero al suicidio como un acto de libertad, porque comprende esta situación como una consecuencia del mismo estado social de cosas, de este mismo sistema social, debido que en el pensamiento de Marx el problema no es religioso ni compromete al más allá o algo divino por ello el suicidio es un opción válida, porque las razones del suicidio tienen que ver con la influencia del desempleo, la opresión y la miseria, porque se interpreta al ser como un ser social, todo lo que atraviesa la existencia tiene que ver con hechos compartidos y construidos en una misma sociedad sin contraponerse a esta posibilidad social.

“Mi libro de cabecera es un revólver (…) y quizás algún día, al acostarme, en vez de apretar el interruptor de la luz, distraído, me equivoco y aprieto el gatillo.”
Jacques Rigaut

Es fundamental interpretar el suicidio como un método de reflexión sobre la vida misma, en donde se esta educando para la libertad, debido a que la elección de existir va creando una suerte de angustia permanente, que hace que nada justifique la decisión de existir, convirtiéndose la vida en una cruda monotonía asfixiante por la brutal imposición de normas y modelos fracasados de antemano, aumentando el sufrimiento ante la incomprensión, la indiferencia y la soledad, recordemos que no escogimos como, cuando y en donde nacer, por ello el suicidio si es una decisión libertaria con la plena demostración de que somos libres para hacerlo, desafiando el absurdo de la existencia a tráves de la resistencia de la culminación vital como acto poético.

MASTURBACIÓN

La masturbación puede experimentarse estéticamente y puede tocar la intimidad reflexiva, atravesar los pensamientos en el juego creativo del orgasmo, amando la liberación de los valores esclavizantes abriendo camino a las emociones, porque si pensamos en la masturbación como una experiencia estética, podríamos decir que la masturbación es una experiencia humana demasiado humana, porque es un acto tan espontáneo como rebuscado, tan fluido y propio como ajeno, entendiendo este acto no de una manera moral, significando que si es bueno o es malo, más bien se representa como acto de liberación, siempre ajustado por el masturbador y en el preciso momento de éxtasis, nunca visto desde una ventana moral o amoral, además de que no se puede tener sanciones de conciencia, en donde el proceso masturbatorio muestra en sí mismo el contemplar el eterno oleaje de tocamientos, fricciones y estrujes, creando un flujo perpetuo de ir  venir y venirse, al ritmo constante de la satisfacción y de los pensamientos excitantes en el tiempo en que transita su breve instante en la vida.

Para ciertos pensadores en especial los doctrinarios religiosos como Tomás de Aquino, señala específicamente en la “Suma Teológica” el tipo de pecados de lujuria que atentan contra la razón, entre los cuales destaca la homosexualidad, la bestialidad, la masturbación y el sexo anal u oral, por lo cual, en la práctica cristiana estos vicios antinaturales son sumamente graves, porque atentan contra la naturaleza, y esta al ser un producto de la creación de Dios como su plan divino, podrían ofender a Dios mismo, es por ello, que la masturbación considera que es mala porque falla en los designios que tienen los actos sexuales, la procreación.

“El desdoblamiento del yo es un fenómeno en gran número de casos de masturbación”
Fernando Pessoa

Hay referencias históricas de este acto sexual visto desde una óptica divina, como por ejemplo en el Antiguo Egipto en donde el dios Atum, creó el mundo masturbándose y de cuya eyaculación nació el río Nilo; en la civilización griega se dice que el irreverente Diógenes el Perro, se masturbaba en público y adjudicaba este acto a la invención de Hermes, pero fue en la época de la ilustración cuando se empieza a consignar un rechazo a la masturbación en el contexto de los cambios sociales de esa época que produjeron la Ilustración con sus pensadores que relacionaban los trastornos mentales con la masturbación.

Tenemos que romper el molde de entender a la masturbación como una forma pecaminosa y buscar una interpretación como un acto de amor propio, siempre con un erotismo desbordado explorando el cuerpo, acariciándolo y sintiendo la piel, como una forma de potenciar la relación que cultivas con tu propio ser, por el vínculo que se fortalece como materia de liberación y de auto placer, dejando la exclusión de la sensación de experimentar culpa y vergüenza, porque la masturbación se debe considerar como una forma primigenia de expresión sexual, logrando el siguiente paso en la evolución sexual de la civilización con la aceptación total del sexo en solitario.

Cuando estamos inmersos en una sociedad que reprime y excluye la autonomía de las personas y las expropia de su placer y libido, se perpetua la violencia sexual y las desigualdades sociales y de género, por ello la masturbación, como fundamento de toda práctica sexual humana, marca la pauta a partir de la cual podemos construir los sentidos, la liberación y el significado de las placenteras experiencias sexuales.

“En realidad, en lo que al concepto de sexualidad se refiere, la masturbación sería la satisfacción ideal”
Erich Fromm

Por el otro lado es importante, liberar el placer y la satisfacción plena, identificando las zonas libidas del placer, porque la masturbación va más allá de la relación con los genitales, aboliendo la privatización de la sexualidad a la monogamia y a la vieja estructura heterofamiliar, es así que para muchos acontecimientos sociales masturbarse se convertiría por tanto en un acto revolucionario de liberación.

EL CUARTO MOVIMIENTO

Esperando tener una reflexión acerca de estos actos, tomemos en cuenta que el suicidio es una forma manera de refrendar la decisión personal liberadora como una manera de redención, que repercute beneficiosamente en las relaciones intersubjetivas hasta que se ejecuta la decisión final, porque quien no tiene miedo a la muerte puede entregarse a los otros plenamente, con total generosidad, y alcanzar así la auténtica felicidad y la paz total del ser.

La facultad de excitarse es la suma de lo que nos hace humanos y vitales, aunque no toda masturbación busca el orgasmo, si es imprescindible la liberación en la ejemplificación de este acto, porque al alcanzar el orgasmo nos descodificamos en el mismo momento de las segregaciones sociales del género, del cuerpo, incluso del yo, libertad absoluta que estremece el acto sexual masturbatorio, en donde el si mismo que es la esencia humana se convierte en placer.

¡Liberémonos!

Cuenta con estudios en Economía y Derecho, así como de maestría en Derecho Laboral y Doctorado en Economía y Políticas Públicas; ha desarrollado una carrera artística en la escritura y en diversas actividades culturales, así mismo cuenta con una trayectoria social y política en cooperativas, asociaciones y sindicatos, también en el ámbito gubernamental ha participado a nivel local y federal, es docente de licenciatura y posgrado, además de conferencista, contando con diversas publicaciones en varios géneros literarios.

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