Análisis,  Ensayo

Los marginados, las élites y el Joker

Ahora donde todo lo comercial abunda a borbotones y se nos imponen agendas estúpidas y coreografiadas para extraernos el mucho o poco dinero que tenemos, es casi imposible romper con esa lógica simulada de esbozos artísticos, pues la mayoría de actividades artísticas brindan una receta predecible y sin sustancia, es allí donde se presenta un dilema, una película comercial puede trata de brindar un mensaje irreverente ante toda esta vorágine de propuestas auspiciadas por las elites como control automatizado o sólo es una treta más del sistema para crear el espejismo de irrelevancia para magnificar sus ganancias.

Existe una plena y vigente discusión sobre como el arte y en particular el cine, es un reflejo de la realidad y reproduce los acontecimientos sociales de las distintas épocas del ser humano, adoptando expresiones culturales con sus referentes en el contexto en que desarrollan, partiendo de la subjetividad absoluta para crear o adaptar personajes que sean patentes de la historia propia de las sociedades, es un esfuerzo complicado y audaz tratar de ser una referencia social por medio de una obra artística, pero vale la pena arriesgarse, porque cuando esto sucede se está ante una creación extraordinaria que genera sentimientos, reflexiones y acontecimientos que remueven todo el espacio extrasensorial con el que cuenta el ser humano, es una experiencia emocional viva y autentica.

Dentro de este espectro nebuloso del cine, se presentó la película Joker, la cual causo gran expectativa desde su anuncio, porque además de que este personaje es de los más polémicos y carismáticos del mundo de los comics, se corría el riesgo de caricaturizar la historia infantilizándola al estilo “Marvel” o de que fuera una secuela fallida sin la esencia del personaje, entre otros riesgos más; pero este ejercicio fílmico resultó más intrigante y profundo, nos encarnó la soledad, el sin sentido, el resentimiento, el aislamiento y la locura en su máxima expresión, además la dicotomía entre los privilegiados y los olvidados del sistema, creando un caldo de cultivo de la rabia más sanguinaria y salvaje que puede tener una sociedad enferma.

El sin sentido de la existencia es el fundamento de las disciplinas filosóficas del existencialismo, el nihilismo y el vitalismo; esta enuncia que en realidad no hay un sentido ulterior a la vida misma, que todo es un constructo del propio ser humano para soportar lo terrible de la existencia, desde las formas legales y morales, hasta la concepción de un mundo ultraterreno donde se podrá disfrutar de la felicidad eterna. Este abismo sin fondo de lo existente siempre está ahí, pero son pocos los que siquiera se atreven a mirarlo, pues no resisten la verdad de las cosas, se está completamente expuesto a una realidad totalmente nueva, donde no todo cobra un valor superior, o nada vale en lo absoluto.

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La debacle del sistema tal y como lo conocemos, con sus valores capitalistas es ya un virus letal que acabara con las sociedades, nos condena a la mezquindad y a la hipocresía de las elites políticas y empresariales, como se denota a diario en el clasismo que difunden los medios masivos de comunicación, creando millones de seres marginados del banquete elitista del progreso, en la cinta del Joker no se trata de dar un mensaje o codificar una revolución, simplemente nos muestra la crudeza del vacío, sin agendas políticas o ideologías preestablecidas, sencillamente retrata la dureza de la supuesta normalidad ante los que son considerados enfermos sociales.

En el concepto de elite; desde su creación, hacia fines del siglo XVIII, fue un concepto de fuerte carga política y emocional, primero sirvió a la incipiente burguesía industrial europea para cuestionar los privilegios hereditarios de la nobleza, después, hacia fines del mismo siglo XIX, elite se transformó en un concepto de rechazo y control de la incipiente sociedad de masas, y al mismo tiempo en un instrumento para relativizar las nuevas tendencias democráticas, se puede decir, que independientemente de la constitución formal de un país, en la realidad capitalista siempre hay una minoría que tiene el poder y que lo dirige, esta minoría puede cambiar su composición, cooptar nuevos elementos o incluso ser derrocada por una contra-elite, sin que se invalide que siempre son grupos reducidos los que gobiernan en pro de beneficios económicos, sociales y culturales, hay una distinción entre las elites económicas, políticas, administrativas, intelectuales, de medios masivos, entre otras, la cuestión ya no es sólo, cuál es su relación hacia los respectivos segmentos populares y cómo se interrelacionan entre ellas, sino más bien que esas elites encuentren los caminos idóneos de simulación y mentiras para articular su propio egoísmo y beneficio en contra de las mayorías despreciadas y aborrecidas por estas mismas elites.

El Joker fue creado en 1940 por Jerry Robinson, Bill Finger y Bob Kane, desde entonces se convirtió en una figura mítica e indispensable en la fantasía de los comics, el misterio y lo bondadoso del personaje consiste en que su origen no sólo es incierto, sino que ha tenido varios, incluso se ha pensado que existen varios Jokers, en uno de los más famosos orígenes es el que se cuenta en la novela gráfica de “The Killing Joke” de Alan Moore, en donde se presenta al Joker como un comediante fracasado que a causa de las crisis económicas y la segmentación laboral en el medio del espectáculo no encuentra trabajo, por lo que al tener una esposa embarazada y compromisos económicos con su familia se encuentra desesperado y al borde de la locura, tornado su entorno en el camino delictivo, en el cual con una espiral de violencia y desesperanza se crea este personaje siniestro.

Así mismo se muestra toda la locura inventiva para el caos del Joker, en diversas historias graficas como es la afamada: “La muerte de la familia”, donde al límite de la locura el Joker regresa con deseos enfermos de venganza en contra de su némesis, o en “Arkham Asylum” en donde cara a cara las dos fuerzas que se representan en Batman y el Joker tiene un encuentro en donde se colisionan ambas locuras, pero si esto no bastara, en la historia gráfica “Injustice: God among us” demuestra que todos los valores con lo que se sostiene esta sociedad hipócrita son corrompidos a través del asesinato en masa y una brutal dictadura, es aquí que con unos cuantos ejemplos se da una visión del Joker en la interpretación de la sociedad, lo cual se plasma muy incómodo para los aduladores de este sistema.

En todas las representación que se han hecho del Joker, encarna la maldad y la vileza más acendrada que incubamos los seres humanos debajo de las capas de civilidad con las que nos presentamos, se muestra como el recordatorio incomodo de nuestra complicidad voluntaria o involuntaria con lo que está mal en esta sociedad y solamente cerramos los ojos ante la injustica y las atrocidades, siguiendo con nuestras pequeñas vidas sin inmutarnos de los daños colaterales que nos llevan al borde del abismo.

“Espero que mi muerte tenga más sentido que mi vida”.

Este personaje creado para infundir temor, es tan atractivo porque se muestra como un espejo en donde nos vemos reflejados, riéndose de esta sociedad de las apariencias, el Joker se ríe de nosotros porque tomamos demasiado en serio la vida, porque nos aferramos a las formas que tratan de darle sentido a la misma, que en el proceso olvidamos vivirla como tal, olvidamos reírnos, lo cómico es que todo es solemne y cuadrado, que al final la vida misma se convierte en un pesar, cuando es una broma, una nueva ironía, el humano trata de resignificar tanto su entorno que, en lugar de hacerlo más disfrutable, lo hace sufriente y doloroso, que al final a nadie le importa el camino sólo el destino.

La última película del Joker, plasma con gran habilidad la injusta distribución de la riqueza, la disminución de los apoyos estatales y la desintegración del tejido social y con él la pérdida de una parte importante de la solidaridad humana, convirtiendo en payasos y monstruos a los que no siguen esta farsa de apariencias, en donde la desigualdad ha propiciado millones de marginados del sistema, es allí que se presentan diversas anomalías, como grandes compensaciones a los ejecutivos de más alto nivel, diferencia cada vez mayor entre los salarios de la cumbre y los de la base de las empresas y estancamiento de las capas medias de ingreso en relación con la élite, la falta de reinserción social, el fomento y el endiosamiento del consumismo y lo superfluo, el contenido vacío de la mercadotecnia creando personajes artificiales para el consumo masivo, además de la feroz competición económica haga que el ganador se lleva todo y a los marginados se les da solo migajas, lo que fomenta una extremada desigualdad material y espiritual, la cinta refleja a la perfección la psicosis de un hombre producto de una sociedad enferma transformada en el caldo de cultivo idóneo para el surgimiento de todo tipo de trastornos mentales, si es que se quiere seguir pensando en la rebeldía y la venganza como locura, esa que es como la gravedad y sólo requiere un empujón.

Para muchos críticos esta película es una verdadera apología a la violencia e incluso se convierte en un intento oportunista de convertir en show mediático la desigualdad social, pero si observamos de donde viene el personaje todo cobra sentido, es una caricatura, lo cual opera todo por la exageración llevada a la pretensión y bien lograda interpretación histriónica del magistral Joaquín Phoenix, recordemos que su fuente de nacimiento es un cómic de ficción, por eso el mensaje que cada uno puede interpretar es valioso pero eso es lo que la hace importante, no hay mensaje, no importa que después se castigue al culpable de violar las reglas y las normas más elementales de la convivencia social, sin embargo, evidencia de forma analítica los hechos que llevaron a Joker a convertirse en un antisocial, en un asesino, mostrando cómo un sólo individuo, puede exacerbar el antagonismo de clases y la diferencia entre ganadores y perdedores, diríamos entre elites y marginados.

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La ambientación, la fotografía y la propia dirección de la película detona una degradación en sí, en donde se ve una ciudad caótica, sucia y peligrosa, donde todos los barrios marginales son deprimentes y tristes, la maquinaria imperialista de Hollywood no está siendo coherente con esa imagen idealizadora del súper héroe que encarnan virtudes sobrehumanas, ahora ante este vil reflejo de caos y violencia surge una persona con problemas mentales que exacerba la maldad a un grado de descomposición qué altera el propio juicio del espectador, el director Todd Philips al centrar la película en el peso actoral del Joker, toca tangencialmente algunas aristas polémicas en la sociedad actual, donde el clasismo, la violencia, la salud mental, el acceso a las armas, la discriminación, la desigualdad y la pobreza generalizada permea entre los marginados, teniendo una segregación automática en las grandes urbes donde viven junto a las elites, pero es tal el distanciamiento entre unos y otros que no se conocen, no son parte de la misma sociedad, es más las elites desprecian a los marginados, representan cada uno dos mundos lejanos y extraños que tarde o temprano van a colisionar.

“¿Qué es lo que obtienes cuando te cruzas con un solitario enfermo mental en una sociedad que lo abandona y lo trata como basura?”

Con la crudeza con que se muestra la violencia, se decanta el individualismo, como valor supremo de la ideología capitalista en su máxima expresión, al punto de dejar al individuo solo, sin asideros, sin apoyo de sus grupos primarios como la familia y los amigos y sin la protección de un jefe o empresa y del Estado mismo, introduciendo al sujeto en el tiempo amorfo, que se refleja en la ausencia de certezas y de asideros, este macabro limbo hace que las personas se encuentren aisladas y con la perspectiva de quedar a solos y a la deriva, descolocados en una sociedad consumista y estúpida que ensalza el dinero, la ropa, los autos, lo superfluo y el exhibicionismo.

De los simbolismos que arroja la película, me parece que el mayor de ellos son las máscaras de payaso, las cuales juegan un papel central en la trama y en el desarrollo del filme, este encubrimiento del rostro nos da la sensación de una distorsión igualitaria, en donde se da una equidad vacía de ideología y suspendida en sólo actos de violencia y destrucción, creando una señal de justa venganza ante las elites perdiendo la línea entre víctimas y victimarios y no puede faltar la magistral escena donde el Joker sufre su conversión final y baila bajando las escaleras, dando vida a dos personas en un mismo cuerpo, remitiéndonos a la fábula del camello y el león nietzscheana, justificando el fin del sujeto racional para dar paso a la locura con lo inefable, recordemos que antes de convertirse en el Joker, el personaje de Arthur se encuentra subordinado a la sociedad sometido a ella, alienado intenta adaptarse al humor mainstream y a los códigos morales que lo condicionan, acepta medicarse para intentar controlar sus problemas psicológicos y pone buena cara incluso a los que son hostiles con él, toda esta hostilidad que recibe junto a ciertos reveses que se lleva, va generando en el personaje una serie de cargas emocionales llevan a Arthur hacia un sentimiento de frustración y depresión que le van alejando del compromiso social de hacer reír a una sociedad carente de empatía, de respeto hacia los enfermos mentales, llena de violencia y miseria, el Joker intenta demostrar que la vida no tiene sentido pero que las personas se ocultan tras máscaras, normas sociales constructos que se van al suelo si sabes cómo provocar el caos, sólo hace falta un mal día de una persona para sacar lo peor de ellas pues para el Joker todo se trata de una falsa máscara social en el fondo todos somos animales intrínsecamente malos, la violencia y la maldad fue lo que eligió el Joker,  pues la vida consiste fundamentalmente en elegir, es a través de las elecciones como vamos desarrollando nuestra existencia, lo que habla sobre quiénes somos y qué historias hemos dejado a nuestras espaldas citando la filosofía de Kierkegaard.

La ironía humorística de los crímenes del Joker demuestra el punto verosímil de la película en donde la deficiente lectura política de la realidad le abre las puertas al caos, pero tampoco debemos caer en la herencia Rousseauniana del daño social a los individuos buenos y puros, la tragedia de este mensaje es que las personas no saben lo que quieren, están perturbadas por lo que desean, desean cosas que odian y sólo tenemos el vacío.

“Solía pensar que mi vida era una tragedia, pero ahora me doy cuenta de que es una comedia”.

Estos son algunos puntos de vista que se vierten en el presente escrito, pero podemos decir que la mejor opinión es de cada uno, porque a lo mejor la película el Joker es sólo una más de las cintas comerciales que nos hacen ver lo que no es y no tiene un mensaje tan codificado, simplemente expresa un truco publicitario peculiar o puede ser una obra maestra, lo positivo de esto es la reflexión que nos haga pensar y encararnos nuestros con perjuicios y telarañas aunque sea incómodo y doloroso, porque el miedo a vernos como en realidad somos es una afrenta que pocos pueden resistir, preferimos seguir en la absurda y falsa imagen que se ha creado por medios artificiales.

Cuenta con estudios en Economía y Derecho, así como de maestría en Derecho Laboral y Doctorado en Economía y Políticas Públicas; ha desarrollado una carrera artística en la escritura y en diversas actividades culturales, así mismo cuenta con una trayectoria social y política en cooperativas, asociaciones y sindicatos, también en el ámbito gubernamental ha participado a nivel local y federal, es docente de licenciatura y posgrado, además de conferencista, contando con diversas publicaciones en varios géneros literarios.

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