Análisis

Los únicos derrotados son los que dejan de luchar

El régimen actual está en ruinas, su derrumbe es un hecho irreversible porque la legitimidad que se basa en la elección democrática del gobierno desde siempre ha sido secuestrada y manipulada por grupos oligárquicos ajenos al interés del pueblo, comprando voluntades a través de la miseria de la mayoría con una simulación democrática a través de elecciones en donde priva el dinero y el miedo, aunado a lo anterior se vive una verdadera crisis social y gubernamental, en el cual el sistema político ya no responde a la demandas de la población y la sociedad ya no legitima al gobierno al no cumplirse con las facultades o mejor dicho con las obligaciones del Estado y una de ellas primordialmente es la de proveer seguridad a sus ciudadanos, una aplicación de la justicia sin parcialidades, en donde la mayoría del pueblo no se siente identificado con sus gobernantes, no existe un proyecto claro y específico sobre cómo hacer las cosas y que lleguen beneficios a las mayorías.

La actual crisis del sistema afronta a la sociedad acerca de seguir otorgando primacía a los intereses del capital o poner en el centro la necesidad de mejorar sustancialmente las condiciones de vida y trabajo de la mayoría de la población y de garantizar la reproducción de la vida humana en simbiosis con su entorno planetario, asimismo asumir plenamente el respeto y la seguridad de los derechos humanos, en los cuales actualmente estamos viviendo actitudes sombrías de autoritarismo, de represión, de tortura y de muerte.

El Estado mexicano está totalmente penetrado por el crimen organizado y no sabemos dónde empieza y dónde termina, estamos inmersos en una realidad que viene arrastrándose desde hace décadas tratando de ocultar miles de muertes con publicidad gubernamental y de los medios afines al Gobierno, así como los daños ocasionados a la sociedad como son los despojos, desplazamientos y miedos fomentados por la violencia incontrolable que vivimos, la ausencia del Estado y el hecho de que sus representantes estén coludidos con el crimen organizado han provocado una emergencia nacional que se vive desde hace mucho en el país, la violencia del crimen organizado tiene una sola explicación: el poder de las bandas no fue producto de su capacidad de organización ni nacieron espontáneamente sino son resultado de las complicidades con las estructuras de poder político y de gobierno del régimen en donde hoy se ven las consecuencias funestas.

La impunidad es la regla general en la nación, las leyes y los códigos normativos existen pero no son aplicados, existen casos de escándalo sobre enriquecimiento inexplicable, contubernio del crimen organizado con autoridades, asesinatos, conflictos de interés, desviación de recursos, torturas y muchos otro delitos pero en todos estos casos no ha pasado nada, no hay culpables ni justicia, pero es aún peor el modelo neoliberal aplicado en el país ha hecho que los seudo representantes populares hagan leyes que benefician el saqueo y la explotación a costa de la sociedad mexicana, legalizando lo inhumano y la injusticia, el narcotráfico, la violencia y la corrupción muestran claramente la incapacidad del sistema político –partidos, gobiernos y congresos– para manejar estas situaciones de ruptura.

No existe democracia en el país, se ha vendido una falsa cultura democrática la cual es una quimera alejada del verdadero concepto democrático, debido a que los partidos políticos tienen secuestrada la participación política, además el congreso hace medios jurídicos para no hacer valer la voluntad del pueblo, no existe revocación de mandato para terminar con malos gobiernos, la segunda vuelta en las elecciones no fue aprobada, la consulta popular es otra farsa leguleya que no se puede llevar a cabo para ningún caso, los poderes fácticos y económicos siguen imponiendo agendas políticas a conveniencia de sus intereses para lucrar y seguir explotando al país y a su gente, no existen contrapesos reales entre poderes, todos tienen una gran directriz que sigue siendo el poder ejecutivo que como gran virrey sigue poniendo y quitando burócratas de los tres poderes y de los supuestos órganos autónomos,

Con este infame acontecimiento en Iguala, en el estado de Guerrero, se observa que las supuestas acciones del gobierno mexicano por varios años en materia de derechos humanos han sido solo demagogia y palabras porque este crimen solo fue posible porque el gobierno lo permitió a pesar de tener información fidedigna de las estructuras mafiosas del poder en aquel municipio de Guerrero, la tragedia de Ayotzinapa no es sólo un crimen de Estado, es un crimen de un Estado en plena complicidad con el capital legal e ilegal, pero esta atrocidad perpetrada a los 43 estudiantes normalistas sólo es una muestra del grado de descomposición del régimen, como olvidar los niños muertos de la guardería ABC, la matanza de Acteal, el crimen de Estado en la masacre de Aguas Blancas, los mineros sepultados en Pasta de Conchos, la ejecución extrajudicial de 22 personas en Tlatlaya en el Estado de México, los feminicidios en Ciudad Juárez, las fosas clandestinas en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, la masacre de Villas de Salvárcar Chihuahua, los asesinatos y masacres encontradas en fosas del municipio de San Fernando en Tamaulipas y muchas otras atrocidades cotidianas que vive el pueblo mexicano con este régimen corrupto e incapaz de asumir la responsabilidad institucional de hacer valer el estado de derecho, Ayotzinapa es la consecuencia de un proceso de degradación vía mercantilización de la política que lleva tres décadas y que hoy alcanza su mayor perversidad, no es el Estado solamente quien domina, explota y humilla a los mexicanos, es también el capital, elevado por la ideología neoliberal a estatus de dogma.

Se habla en el discurso de transparencia y rendición de cuentas, pero como vamos a creer estas falacias si existe un presidente que habla de austeridad y tiene una mansión de 86 millones de pesos y un avión de más de 7 mil millones de dólares, se dicen discursos por parte de senadores y diputados sobre la rendición de cuentas y existen “moches” para hacer obras publicas además de desvíos de recursos millonarios para los grupos parlamentarios, se habla de respeto a la ley y los ministros de justicia son millonarios que no cumplen los preceptos de honestidad, imparcialidad y ética profesional, la clase política es en su mayoría una entidad corrupta, porque ha corrompido o se ha dejado corromper por los empresarios y magnates sin escrúpulos y los capos del narconegocio, los políticos se han convertido en agentes que buscan comprar y vender, mientras las corporaciones y cárteles cooptan y los políticos se dejan cooptar, es por ello que debemos acotar, vigilar y exigir transparencia y honestidad, expulsando a los corruptos de cualquier órgano de Gobierno.

La economía  crece a una tasa mediocre e insuficiente desde hace más de treinta años, tenemos una desigualdad social de las más aterradoras del mundo con 80 millones de mexicanos pobres, los precios del petróleo se han desplomado y las remesas se redujeron por debajo de sus niveles históricos, más de un millón y medio de trabajadores regresaron en los últimos dos años desde Estados Unidos, toda la apuesta de las reformas estructurales se centraba en inversiones que hoy temen ingresar por dos razones: la incertidumbre política y los choques entre los poderes globales, el trabajo informal es la regla no la excepción, la mayoría de los empleos existentes son de mala calidad y mal pagados a pesar del engaño de la Reforma Laboral recién aprobado por el grupo gobernante, pagamos la gasolina más cara del mundo no obstante que somos un país productor de petróleo, los jóvenes son excluidos de tener una educación formal y profesional porque no hay suficientes universidades públicas que den cumplimiento a su labor educativa del Estado, después de la llamada Reforma Educativa sigue la falta de infraestructura y de materiales para las escuelas de educación básica en todo el país, no hay inversiones nuevas ni planes de negocios exitosos debido entre otras cosas a la regresiva Reforma Fiscal que se aprobó a principios del presente sexenio, las telecomunicaciones en el país están secuestradas por tres empresas que son las que mandan e imponen sus reglas en el sector eliminando los medios comunitarios y públicos a pesar de la tan cacareada Reforma de Telecomunicaciones, en esta coyuntura los partidos políticos y la clase política en general explota en su beneficio el ejercicio del poder desde las cúpulas; las instituciones del Estado gozan de impunidad para imponer al neocolonialismo como futuro esclavo para nuestra nación pero carecen de credibilidad y legitimidad, el actual régimen solo ve para los intereses del capital internacional oligárquico.

La represión y criminalización que se quiere hacer a la protesta social tiene como fin contener, desarticular y exterminar la resistencia indígena, campesina, estudiantil, obrera y popular al proyecto colonizador del régimen que viene instaurando con la imposición de las llamadas Reformas Estructurales, lo que significan la entrega de nuestro territorio, recursos naturales, agua e hidrocarburos a las empresas trasnacionales, con la consecuente pérdida de la soberanía nacional y nuestros derechos sociales, convirtiendo al pueblo en mano de obra barata y desechable para seguir enriqueciendo a una minoría cada vez mas pequeña.

Vamos por la ampliación de la democracia participativa y de la democracia directa, una democracia sólida, durable, no puede ser sólo política, sino que tiene que ser también económica y social, vamos por el derecho a la justicia y la equidad, es claro que el gobierno actual no representa los intereses del pueblo mexicano y que voluntariamente no dejará el poder, por lo que el nuevo gobierno tendrá que ser resultado de la lucha de todo el pueblo, con la fuerza de la unión de todas las clases de lucha.

Se requiere una Asamblea Constituyente que de forma a un nuevo cuerpo normativo que nos rija con justicia, dignidad, solidaridad e igualdad, se busca la revocación de sus cargos a todos los miembros del Congreso de la Unión para que los nuevos representantes del Constituyente sean personas integras, honradas y fuera de los círculos viciosos de los partidos políticos, para evitar el caos y la barbarie hacia donde hoy estamos dirigiéndonos, necesitamos una ruptura política profunda con la hegemonía vigente, y una economía que tenga como fin la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites que impone la biosfera y no el incremento del beneficio privado.

Es urgente la limitación de los salarios y de los gastos superficiales de los altos cargos de la administración, somos un país con gran riqueza, basta de saqueos y despilfarros de un pequeño grupo que ha exprimido por décadas al país, necesitamos construir un verdadero poder ciudadano capaz de oponerse y terminar con la dupla formada por el poder político y económico, es decir al Estado y al capital convertidos en cómplices, este poder social debe construirse y articularse palmo a palmo en territorios concretos o mediante la alianza de gremios o sectores, enaltecer la lucha por un Estado democrático, popular y participativo, buscar la expropiación de las industrias estratégicas del país para que regresen a fungir como palancas de desarrollo en beneficio del pueblo y no como ahora que solo hacen más millonarios a la oligarquía.

Pedir a la sociedad “que supere” el crimen y el trauma de Ayotzinapa equivale pedir que se prescinda de décadas de polarización social, pobreza creciente, degradación institucional, crisis económicas, parálisis productiva, desempleo galopante, desapariciones y muertes de miles, corrupción e impunidad ilimitada, seguir como si nada paso con los mismos de siempre, viviendo como una sociedad sumisa, callada, obediente y resignada ante su cruel presente, tenemos la razón y somos más los que deseamos que este país salga adelante y por fin veamos el amanecer de esta nefasta obscuridad, todavía hay esperanza no dejemos que el pesimismo y la resignación nos desaliente, las luchas sociales se hacen de diferentes frentes, cada acción genera una reacción inesperada en lo colectivo.

Todas nuestras acciones son como una pequeña ´piedra que aventamos al lago, nunca sabemos a dónde va a llegar la onda que genera el choque de la roca con el lago, siempre hay que seguir sembrando no importa que haya quien diga que lo que hagamos no vale la pena, que todo va a seguir igual, que lo que exigimos es imposible, lo que si es cierto, es que lo que se siembra tarde o temprano da cosecha y ese momento es lo más importante y sublime de toda lucha social.

Cuenta con estudios en Economía y Derecho, así como de maestría en Derecho Laboral y Doctorado en Economía y Políticas Públicas; ha desarrollado una carrera artística en la escritura y en diversas actividades culturales, así mismo cuenta con una trayectoria social y política en cooperativas, asociaciones y sindicatos, también en el ámbito gubernamental ha participado a nivel local y federal, es docente de licenciatura y posgrado, además de conferencista, contando con diversas publicaciones en varios géneros literarios.

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