Ensayo

Nuevas bisagras de perpetuación del poder en América Latina

Génesis Política de América Latina

Soy América latina un pueblo sin piernas pero que camina”

Residente

América Latina desde su surgimiento como región independiente y autónoma a las potencias colonizadoras de Europa, ha enfrentado muchas dificultades para tener una identidad propia y autónoma a los diversos agentes externos que han impedido y han obstaculizado su desarrollo como región pujante, las mencionadas potencias siempre han centrado su interés en explotar los vastos recursos naturales con los que cuenta toda esta región, aunado al terrorífico vasallaje y la brutal colonización mental  y física de la que fue sujeta su población por más de quinientos años de sangrienta conquista.

Es en este contexto, lamentablemente la región no ha podido alcanzar el pleno desarrollo social y económico que merece su población, las diversas formas de organización que han encontrado las sociedades latinoamericanas han sido en su mayoría trágicas, con una influencia en el pensamiento político anglosajón y occidental, dejando de lado en el andamiaje legal y económico, aislando a las comunidades originarias, sometiéndolas a una pequeña área de segregación y olvido.

Esto se deriva que la casta que logro el control de los gobiernos de los países de Latinoamérica fueron los criollos, que en su mayoría estaban enlistados en las fuerzas militares y graduados en el arte de la guerra, pero con un nulo conocimiento de las técnicas de gobierno, el manejo de la administración pública y del Estado de derecho, lo que derivó en múltiples golpes de estado, desestabilización de los países, rotundos fracasos de prometedores gobiernos, esto se presentó en todo el siglo XIX, promulgando leyes y Constituciones de acuerdo a los ejércitos que tomaban el poder y no en base a las inquietudes y necesidades del pueblo, lo que devino en el fracaso generalizado de este surgimiento de la región como zona independiente, tratando de romper el yugo de Europa sobre la región con la citada doctrina Monroe de 1823 que hablaba de “América para los Americanos”.

No hay que menospreciar y olvidar a los grandes hombres y mujeres que encabezaron luchas justas y causas nobles, como José de San Martin, José María Morelos y Pavón, Simón Bolívar y muchos más, teniendo en común una base nacionalista y un pensamiento que ha trascendido épocas por encima de ideologías y dogmas, grandes próceres que fundaron los ideales de una patria que transcienden fronteras con una sola identificación y una sola voz, la naciente ideología latinoamericana.

La trascendencia de estos próceres creo inestabilidad en la región, debido a que estos personajes se convirtieron en caudillos de sus pueblos, los cuales contaban con el apoyo popular a favor de sus indicaciones y sus programas de gobierno, convirtiéndose en el único ente rector de todo el Estado, en el cual se articulaban a su alrededor todo el aparato gubernamental, pero las dificultades surgieron cuando estos caudillos faltaron, fue cuando se crearon conmociones sociales y políticas con los surgimientos de múltiples dictadores, los cuales se embargaron en sangrientas guerras internas con tomas de poder y derrocando gobierno tras gobierno constituido, estas dictaduras toman auge en América Latina en las cercanías del siglo XIX.

La fragmentación de las distintas formas de poder gubernamental en la región, creo una inestabilidad constante, incluso en la separación de países y en el surgimiento de nuevos estados o incluso en la perdida de territorio, como es el caso de México ante la naciente potencia estadounidense, extrañamente todos los países de la región sufrieron estos fenómenos políticos sociales, a excepción de Brasil, la cual de una forma pacífica resurgió en todo el siglo XIX, con una sistema político estable y duradero que le permitió alcanzar el desarrollo en este siglo, avanzando de forma más constante que la mayoría de los países de América Latina.

En los albores del siglo XX, los Estados Latinoamericanos trataron de buscar sus propios sistemas económicos nacionales, para superar los rezagos sociales que enfrentaron en el siglo pasado de turbulencias y guerras internas, pero después de la Primera Guerra ante el colapso europeo, Estados Unidos de América empieza con su expansión imperialista, con una fuerte influencia en América Latina, el sistema capitalista que pregona la economía estadounidense necesita materias primas para abastecer su industria, mercados y productos, es en este sentido que lo más viable para la naciente potencia imperial es tomar esos insumos de sus países vecinos de América Latina, es en ese punto que empieza una fuerte intervención económica, política, social e ideológica, hasta la terrible crisis de 1929 la cual produce un efecto catastrófico con decrecimiento en cadena para la región, el sistema capitalista involuciono con crisis para los países exportadores de materias primas, arrastrando las economías regionales en un espiral de miseria y desesperación, al basar sus sistemas económicos y políticos en conformarse en entes exportadores sin el fomento de una industria nacional fuerte y activa.

Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación. Es América Latina, la región de las venas abiertas.”
Eduardo Galeano

Es en este periodo en donde se asientan y se crean los grandes Partidos desde el poder o a través de revoluciones y grandes movimientos sociales, como es el caso del Partido Nacional Revolucionario, el Peronismo, el Partido Comunista Cubano, Partido Laborista Brasileño, entre otros, los cuales con ideologías diversas fueron construyendo las bases institucionales de los países de Latinoamérica, con la adopción en un principio de la competencia electoral a través de la participación política de las organizaciones registradas por las autoridades, los cambios abruptos a nivel mundial cambiaron el escenario inicial del siglo XX, así al fin de la segunda guerra mundial, el mundo entro en la fase de la guerra fría, la cual se caracterizó en la elección entre dos proyectos bien definidos, el capitalismo y el socialismo, esto causo una ruptura en la región Latinoamericana, entre los países que adoptaron el capitalismo y los países que deseaban el socialismo, pero ante la presión imperial de los estadounidenses fueron cayendo por golpes de Estado o por revueltas internas los gobiernos que habían adoptado el Socialismo, con una excepción Cuba.

A finales del siglo XX con el Consenso de Washington en pleno y la implementación del sistema económico neoliberal en el continente Americano, empezó el grave deterioro de las organizaciones políticas en la región, con la pérdida de su base social acrecentado por el deterioro económico de las poblaciones del continente, en ese contexto turbulento llego el siglo XXI, con una nueva oleada de nuevos participantes políticos en los diferentes países integrantes de América Latina, que en base a carisma y liderazgo aglutinan a militantes dando nacimiento a nuevos partidos políticos para afrontar coyunturas particulares y tomando mucha fuerza por las crisis recurrentes que son características del sistema neoliberal adoptado por la mayoría de los países a finales del siglo XX, pero una vez que alcanzaron el poder, lamentablemente caen en los mismo vicios y errores de los viejos partidos tradicionales, decantando en la actual crisis de los Partidos Políticos en Latinoamérica.

Causas y esclarecimiento de las crisis partidarias  

Ante los diversos cambios  sufridos en las últimas décadas, en donde se han desvanecido y se han ido  erosionando las ideologías, la sociedad no tiene una representación genuina  en el espectro político, con dirigentes extraviados en sus monólogos de  sordos, en donde los intereses económicos, financieros y personales han  invadido a todas las organizaciones partidarias, sufriendo grandes  transformaciones en su organización interna, en su forma de presentarse ante  la sociedad, en su desempeño gubernamental y legislativo, en su propia  naturaleza en general, siempre tomando en cuenta el valor subjetivo de la  comunicación masiva sin entrar a las causas específicas que les dieron vida y  finalidad de ser, existiendo pocos espacios de comunicación entre la sociedad  y la burocracia partidista, la cual está alejada y no comprende los reclamos  de una sociedad cada vez más activa y participativa fuera del escenario  institucional.

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Todos los partidos políticos deben ser  valorados desde la óptica de eficiencia, congruencia, ética y eficacia, en  donde se conviertan en verdaderos puentes de expresión democrática entre el  Estado y la sociedad civil, con un enfoque de socializar la política a las  masas a través de la generación de una opinión pública congruente con las  formas democráticas e institucionales de cada Estado, porque en este momento  de cambios estructurales a nivel de pensamiento y generacional, no solo se  trata que un Partido Político cumpla lo que por ley debe hacer, sino más bien  debe de emprender nuevas ideas y acciones institucionales que mejoren de  forma constante el bienestar de la sociedad, incluyendo en su toma de  decisiones a la mayor parte de la sociedad para emprender acciones realmente  representativas.

Una organización  participativa, activa y en constante movimiento es como deberían de ser los  Partidos Políticos, con programas y proyectos congruentes con su declaración  de principios y estatutos, además de un programa de acción que no traicione  los fundamentos básicos del instituto político, articulando las demandas  sociales con una plena formación de ciudadanía en donde impere las causas  evolutivas de los regímenes de Gobierno y de la esfera parlamentaria, con  convicciones gubernamentales firmes y concretas de soluciones eficaces.

Uno de los vicios  principales de los Partidos Políticos en la actualidad es la pérdida de  identidad para convertirse en un órgano auxiliar y plenamente acopado a la  estructura de Gobierno, con ello se incide en la desconexión con las demandas  ciudadanas, con la disfunción entre la desintegración de representatividad de  las organizaciones políticas abona a la patente crisis en la sociedad,  sintiéndose marginada y ausente de las decisiones políticas de la elite  gobernante.

Existen diversas visiones  rupturistas sobre los partidos políticos y su falta de legitimidad ante la  sociedad, como es el caso en América Latina, existen opiniones que se  explican a través del deterioro del propio sistema de partidos en las  sociedades, el cual ha dejado de ser funcional para la sociedad, incumpliendo  las promesas de desarrollo, democracia y prosperidad para las mayorías, ausentándose  de las decisiones centrales los ciudadanos y los mismos partidos políticos ya  no son canales validos de intercomunicación entre las capas de la sociedad,  en este escenario, al perder su función propia ante la sociedad y su nula  decisión  en los espacios legislativos  y de gobierno los partidos políticos solo están limitados a la competencia  electoral, postulando infinidad de candidatos sin ninguna diferencia esencial  ni sustancial entre ellos.

Dentro de este contexto la  desintegración de los partidos políticos es inminente en su forma  convencional de su actuación, por su nula capacidad de articular los  intereses mayoritarios de la sociedad, están en un limbo político que ha sido  una forma de reproducirse y aferrarse a los privilegios que brindan los altos  presupuestos y la manutención propias de los órganos gubernamentales.

Múltiples argumentos van  enfocados a la ciudadanización de las organizaciones políticas, ante el gran  auge que han tenido las asociaciones civiles y ciudadanas, las cuales fueron  surgiendo como una respuesta idónea ante la insensibilidad de los partidos  tradicionales, lo que ha llevado a un desfonde de las estructuras  partidistas, creando vacíos en las correas de transmisión de poder entre los  gobiernos y las sociedades, la organización fuera de los partidos políticos  se ha reproducido de una forma exponencial y está siendo predominante en las  formas de representación.

Los movimientos sociales que  se han articulado en las poblaciones de nuestra América Latina, la mayoría de  las veces a favor de una causa en particular, constituyen una novedosa forma  de organización política con reivindicación popular, de forma paralela  cumplen con los lineamientos de la democracia horizontal y participativa, mucho  más activa que las burocracias partidistas de los partidos tradicionales, con  esta fuerza popular que se han desencantado en los movimientos sociales se  han activado diversas maneras de acceder al poder y a la representación  legitima de una forma popular y democrática, evidenciando los vicios añejos  de las organizaciones partidarias, en donde una élite burocrática se reparten  los espacios de participación política a favor de los intereses de grupo,  alejados de los militantes y la ciudadanía en general.

Pero no debemos de perder de  vista que la propia dinámica de la política económica adoptada por la región  de América Latina en las décadas recientes, con su afán de comercio y  expansión capitalista en donde ha predominado la globalización mercantil, ha  debilitado el papel del Estado como órgano rector de las políticas públicas,  lo que ha derivado que agentes externos y oligopolios transnacionales  impongan la agenda pública por encima de los intereses nacionales de cada  país, lo que ha impactado de forma grave a los partidos políticos porque sus  agendas de gobierno están siendo trastocadas por decisiones ajenas a sus  principios y sus valores, desmontando la planificación de una justa  redistribución social, las tradicionales y viejas identidades se rompen  dejando de lado las añejas cooptaciones de militantes, es por ello que la  evolución en este aspecto de representatividad debe de ser radical para que  los partidos políticos constituyan reales vías alternativas de transformación  de la sociedad.

“La política en América  Latina es más de participación que de representación. Los partidos políticos  tienden más a ser canales de participación de la gente que a representarla.  Sumado a lo anterior, en América Latina existe un alto grado de polarización ideológica,  y los partidos políticos acaparan la política”.
Miguel A. García Monroy

Ahora que se ha popularizado favorecer  la técnica por encima de las razones sociales, donde la tecnocracia se ha  apoderado de los sistemas gubernamentales, se han roto las identidades  nacionales y colectivas de los países de Latinoamérica, alineándose a los  dictados del gran capital, erosionando el sentido de pertenencia de los  históricos partidos políticos, lo anterior se muestra con mayor caridad en  las jornadas electorales en donde abundan discursos políticos redundantes,  absurdos y sin transcendencia para la sociedad, aunado a la falta de  discrepancia de las diversas plataformas políticas que participan en el juego  electoral y en el colmo del cinismo los candidatos asumen todo tipo de  compromisos y promesas con la población para que una vez que sean electos  incumplan uno a uno los compromisos que adquirieron, lo que produce que se  haya acrecentado el abstencionismo electoral y aumente el desinterés en la  participación activa en la vida política de los países, en este contexto los  ciudadanos que llegan a participar en la vida política institucionalizada en  estas condiciones suelen pensar que lo hacen solo si su a través de su  participación y su voto puede obtener un beneficio particular de los Partidos  Políticos, o asume una causa particular y pretende solucionar un  problema en concreto, siendo soluciones marginales que no se expanden en el  colectivo, ni permean a niveles nacionales.

Este diagnóstico se presenta  en todos los partidos políticos de Latinoamérica, estando en franca crisis de  representatividad y en un desmoronamiento de las estructuras anquilosadas de  la clase política, por diversas causas como podrían ser la ausencia clara de  democracia interna, la grave corrupción, la asumida impunidad y la falta de  intermediación entre la sociedad y el Estado, en este escenario las  instituciones encargadas de regular y fortalecer la vida democrática de las  organizaciones partidistas en la mayoría de las veces están rebasadas, cooptadas  y minimizadas por los mismos partidos políticos, quien en contubernio pactan  las reglas del juego en los que ellos son los únicos participantes, ahogando  la democracia y aniquilando a esas mismas instituciones electorales que solo  actúan como comparsas legitimadoras de una élite partidista, es por ello que  las principales demandas sociales de la población sean expresadas cada vez  más a través de protestas y acciones ciudadanas en vez de ser canalizadas por  los Partidos Políticos, estallando diversos conflictos sociales, que cuando  se acrecientan de una manera exponencial es cuando los Partidos Políticos de  forma oportunista quieren sumarse para sacar beneficios electorales y  efímeros, defraudando la causa que dio motivo al conflicto.

Mutaciones y futuro de los Partidos Políticos

Los espacios que han ido perdiendo los Partidos Políticos  en la región están siendo ocupados por diversos actores, como son el sector  financiero, los medios de comunicación, las empresas transnacionales y otros  poderes facticos, los cuales empiezan a ocupar las agendas de los gobiernos y  los espacios de representación popular emanados desde un Partido Político, el  cual solo presta el membrete para dar voz y voto a estos poderes facticos.

Ahora en esta mutación que están experimentando los  Partidos Políticos para seguir conservando el monopolio del poder en los  países, han dejado de lado las ideologías y los programas establecidos a base  de principios, para convertirse en entes pragmáticos adaptativos a la  situación que se presente, cayendo en el auto referenciado e inexistente  centro político, han adoptado la tecnología como punta de lanza de sus  propuestas y mensajes, buscando estructuras más flexibles y entablando una  comunicación efectiva con sus militantes y con la ciudadanía.

En este momento de la cultura de la inmediatez, los  vínculos ideológicos y el programa de gobierno, los partidos políticos han  optado por el markenting, la publicidad y los slogans, enfocados a los  electores haciendo a un lado a los militantes, o el núcleo duro de los  partidos, es verdad también que los nuevos partidos y los actores políticos  diversos en la competencia electoral refrescan y aportan a la consolidación  de una democracia todavía lejana en la región, es importante ir depurando las  sociedades de viejas prácticas anquilosadas en los partidos políticos, para  dar cabida a una sociedad más participativa, autónoma e independiente del  asfixiante control estatal de antaño.

Las transformaciones son profundas y constantes, los  partidos políticos que sigan en la dinámica de favorecer a la élite  burocrática partidista, se van a ir vaciando poco a poco para quedar como un  mero cascaron burocrático hasta su extinción, por ello no será tolerable la  rampante corrupción de los sistemas políticos, porque la honestidad es la  marca distintiva que busca el ciudadano en el siglo XXI, las mutaciones  requeridas y necesarias tienden a estructuras más delgadas, ágiles, flexibles  y democráticas, con una cualificación de sus líderes por encima de simpatías  y carisma.

El sistema  electoral adoptado en América Latina ha ido evolucionando para que los  Partidos Políticos sigan ostentando el poder, ahora las coaliciones, los  frentes y las alianzas entre múltiples opciones partidistas son la clara  muestra de las mutaciones que están viviendo las organizaciones políticas,  con la conformación de una fuerza electoral  antagónicas, ahora los autollamados partidos de izquierda pueden hacer  alianza con partidos de derecha, tan disímbolos y diferentes que lo único que  los une es la obtención del poder, porque nos guste o no nos guste los  partidos políticos continúan teniendo gran importancia en los procesos de  toma de decisiones y la congregación de intereses de diversa índole, pero es  muy difícil conciliar una propuesta electoral coherente y sólida ante los  ciudadanos con partidos ideológicamente antagónicos.

“Los partidos continúan siendo los actores  principales en la estructuración  de la dinámica política latinoamericana, a pesar de ciertas excepciones de  sistemas puntuales y del papel que cada vez más tienen los medios de  comunicación de masas y algunos nuevos movimientos sociales”. Manuel Alcántara Sáez y Flavia Freidenberg

Los nuevos tipos que se requieren  para representar a la sociedad, presentan múltiples variables como podrían  ser la revitalización de las organizaciones políticas, ahora que enfrentan un  importante desafío, ya que variadas legislaciones nacionales de los países de  América Latina han abierto la posibilidad de las postulaciones a cargos de  elección popular fuera de los Partidos Políticos, denominados independientes,  quitando de tajo el monopolio que ostentaban los partidos del sistema  electoral y de los cargos de representatividad gubernamental.

A manera de  conclusión se podría decir que la nueva ecuación que presentan los sistemas  políticos de América Latina, requieren de un sistema social, democrático y  participativo en donde los partidos políticos se adapten al proceso de una  democracia real y participativa, dejando atrás la democracia representativa y  meramente electoral, reflejando está en un desarrollo y un bienestar para la  población y no solo para las elites burocráticas, los partidos deben regresar  a su origen de legitimidad para volver a ser interlocutores válidos en los  procesos de encauzar causas sociales, que creen escenarios de armonía y respeto  a las instituciones legalmente y legítimamente electas, lo que se requiere son partidos más y mejor coordinados y más  capaces de incidir políticamente en espacios más amplios en beneficio de la  región de América Latina y el mundo.


Bibliografía
 
Manuel Alcántara y Flavia Freidenberg.  Organización y funcionamiento interno de los partidos políticos en América  Latina. Ediciones Universidad de Salamanca. Salamanca. Febrero de 2001.
Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América  Latina. Siglo XXI, México, 1971
Cavarozzi, Marcelo y Abal Medina, Juan Manuel. El asedio a la  política. Los partidos latinoamericanos en la era neoliberal, Konrad Adenauer  Stiftung y Homosapiens Ediciones, Buenos Aires 2002. 
Gervasoni, Carlos. ¿Hay una crisis de los partidos políticos  latinoamericanos?, Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina,  Documento 18, año 11, 2004. 
Miguel A. García Monroy. “Los Partidos Políticos en América  Latina”. Reflexiones de la conferencia dictada en el Instituto Federal Electoral por  Manuel Alcántara Sáez, Director del Instituto de Estudios de Iberoamérica y  Portugal, Salamanca, España; Ma. del Carmen Alanis Figueroa, Directora ejecutiva  de Capacitación Electoral y Educación Cívica, y Mauricio Merino,  Consejero Electoral del IFE.
Valenzuela, Arturo. “Partidos políticos y el desafío de la democracia  en América Latina”, mimeo 1998.

 

Cuenta con estudios en Economía y Derecho, así como de maestría en Derecho Laboral y Doctorado en Economía y Políticas Públicas; ha desarrollado una carrera artística en la escritura y en diversas actividades culturales, así mismo cuenta con una trayectoria social y política en cooperativas, asociaciones y sindicatos, también en el ámbito gubernamental ha participado a nivel local y federal, es docente de licenciatura y posgrado, además de conferencista, contando con diversas publicaciones en varios géneros literarios.

2 Comentarios

  • Álvaro López

    Mientras el humanismo en Europa era la bandera de liberación, en América fue usado para sojuzgar naciones enteras que significó miseria, ignorancia, enfermedad, guerra y muerte para sus pobladores …… Ustedes exportaron lo peor del eurocentrismo.
    Muy reduccionista tu análisis, pues se queda en un simple anecdotario de cosas y hechos comunes. Esto te sucede por una sola razón: los europeos ven la historia nuestra desde el punto de vista del colonizador y no del colonizado. Para ampliar tu reducida visión, te propongo estudies los movimientos de Resistencia indígena y de Liberación Nacional organizados y manejados por los pueblos originarios que datan siglos antes al XIX. Tal pareciera que latinoamérica no tiene una historia anterior, cuestión muy desenfocada. Hoy, el MST en Brasil, el EZLN y el CNG en México, la revolución del pueblo Aymara que encabeza Evo Morales son parte y reflejo de esta tradición de resistencia libertaria y de digna rabia que dura ya 528 años, y que cada país de Abya Yala (América para ustedes) tiene su propia historia originaria que escapa a la errada lógica marxista que después del capitalismo sobrevendrá el socialismo o sea el monopolio de la clase trabajadora, tan ausente en nuestros pueblos pues la depredación, el saqueo y la violencia sistemática del sistema ha desmovilizado con bastante éxito …. Como introducción a ese estudio que podrías realizar, te comparto el mensaje de David Choquehuanca, Vicepresidente de la Bolivia Plurinacional …
    https://atuplan.com/2020/11/10/david-choquehuanca-vicepresidente-del-estado-plurinacional-de-bolivia/

    • Fluvio Ugo Guerra

      Muchas gracias por tus atinados comentarios, precisamente este espacio es de reflexión y análisis de todos nuestros lectores y colaboradores, cumpliendo cabalmente este espacio con el debate, las ideas y la intrínseca búsqueda del conocimiento.
      Es una realidad que el colonialismo es un fenómeno en que las grandes potencias siguen influyendo comercial, cultural y políticamente en América Latina, este colonialismo desplegado por los europeos, también por norteamericanos y japoneses fue característica sobresaliente de la historia del mundo desde la Edad Moderna.
      Todavía hoy perduran las devastadoras implicaciones y terribles consecuencias del colonialismo, y por ello es más necesario que nunca una revisión no solo de su evolución espacial y cronológica, sino que urge un análisis de la variación de las formas y estructuras que el sistema colonial adoptó a lo largo de la historia.
      Esto se menciona en el primer párrafo del escrito: “América Latina desde su surgimiento como región independiente y autónoma a las potencias colonizadoras de Europa, ha enfrentado muchas dificultades para tener una identidad propia y autónoma a los diversos agentes externos que han impedido y han obstaculizado su desarrollo como región pujante, las mencionadas potencias siempre han centrado su interés en explotar los vastos recursos naturales con los que cuenta toda esta región, aunado al terrorífico vasallaje y la brutal colonización mental y física de la que fue sujeta su población por más de quinientos años de sangrienta conquista”.
      Pero también existe el fenómeno del colonialismo interno que en sus múltiples estudios nos habla el Maestro Pablo Gonzalez Casanova, sobre todo para entender fenómenos de exclusión, invisibilización y resistencia popular, la categoría de colonialismo interno es uno de los objetivos a tratar: “Es en este contexto, lamentablemente la región no ha podido alcanzar el pleno desarrollo social y económico que merece su población, las diversas formas de organización que han encontrado las sociedades latinoamericanas han sido en su mayoría trágicas, con una influencia en el pensamiento político anglosajón y occidental, dejando de lado en el andamiaje legal y económico, aislando a las comunidades originarias, sometiéndolas a una pequeña área de segregación y olvido.
      Esto se deriva que la casta que logro el control de los gobiernos de los países de Latinoamérica fueron los criollos, que en su mayoría estaban enlistados en las fuerzas militares y graduados en el arte de la guerra, pero con un nulo conocimiento de las técnicas de gobierno, el manejo de la administración pública y del Estado de derecho, lo que derivó en múltiples golpes de estado, desestabilización de los países, rotundos fracasos de prometedores gobiernos, esto se presentó en todo el siglo XIX, promulgando leyes y Constituciones de acuerdo a los ejércitos que tomaban el poder y no en base a las inquietudes y necesidades del pueblo, lo que devino en el fracaso generalizado de este surgimiento de la región como zona independiente”.

      En cuanto al debate sobre el reduccionismo de los movimiento sociales y originarios tratamos de enfocarlos de manera política, por medio de las instituciones políticas establecidas en el proceso electoral actual, mencionando sus vicios y errores: “Los movimientos sociales que se han articulado en las poblaciones de nuestra América Latina, la mayoría de las veces a favor de una causa en particular, constituyen una novedosa forma de organización política con reivindicación popular, de forma paralela cumplen con los lineamientos de la democracia horizontal y participativa, mucho más activa que las burocracias partidistas de los partidos tradicionales, con esta fuerza popular que se han desencantado en los movimientos sociales se han activado diversas maneras de acceder al poder y a la representación legitima de una forma popular y democrática, evidenciando los vicios añejos de las organizaciones partidarias, en donde una élite burocrática se reparten los espacios de participación política a favor de los intereses de grupo, alejados de los militantes y la ciudadanía en general”.
      Agradecemos tener en cuenta la perspectiva originaria desde la visión ancestral comunitaria de los pueblos y comunidades indígenas y afrodescendientes, pero el objetivo de este ensayo era la visión partidista electoral de América Latina, pero próximamente se tratara el tema del colonialismo y los diferentes tipos de organización desde abajo y horizontales que existen en la comunalidad en América Latina.

      Muchos saludos y en particular sigamos reflexionando estos temas, Gracias.

      -Fluvio Ugo Guerra

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