Poesía

Tres poemas de Antonio Alcaraz (el Hijo del Diablo)

Prólogo (extraído del poemario póstumo “HUMANINSEC” [Circo Literario])

El Hijo del Diablo eran dos personajes en uno. Por una parte, un mejor amigo solidario, cariñoso, un muchacho noble y tímido. Por la otra, un poeta cazador de los más ocultos actos poéticos, una bestia de ciudad que a la menor provocación hacía de cualquier parte un escenario.

Cuando recitó sus poemas en esta tierra la poesía joven se llenó de gozo, venido del linaje de los poetas malditos que, recordemos, son quienes atestiguan la sombra de la vida, en contraste con los poetas prometeicos que dan testimonio de su luz.

Antonio Alcaraz vivió a flor de piel la travesía de un poeta joven en su eterna búsqueda de la perfección, se tomaba la poesía en serio. Para él, escribir fue un acto de vida o muerte, en el que murió y resucitó tantas veces quiso.

Es un integrante poderoso del Circo Literario, colectivo y editorial que fue su casa y su familia. Una tarde de 2013, en el marco de un Poetry Slam organizado por el Claustro de Sor Juana, Antonio Alcaraz hizo la transformación que tantas veces presenciamos: el cielo se pobló de nubes negras y en un rayo bajó el poder hasta sus ojos, su cuerpo mutó en una especie de demonio que, con voz de mando, instruyó el amor a la poesía a nuevas generaciones.

Esa tarde, junto con mis amigos del Circo Literario, Abraham Sánchez y Carlos Chávez, desenmascaramos públicamente al poeta, revelamos a una horda de espectadores sorprendidos la verdadera identidad de ese joven: “Querido público, ustedes no están frente a un poeta ordinario, sino frente a un ángel negro venido desde un cielo rojo, ¡damas y caballeros, con ustedes EL HIJO DEL DIABLO!”.

Con mucho orgullo presento la siguiente obra editorial, que es la bitácora de un poeta joven que nunca se rindió a ninguna ley, ni siquiera a la ley de gravedad. Hay lágrimas desprendidas que se van al mar, que así sean las mías, que nacen al momento de recordar las aventuras vividas con el Hijo del Diablo, un Cirquero Literario por quien hoy infierno, tierra y cielo están de fiesta. Disfruten estas páginas de fuego.

Jesús de la Peña. Director General del Circo Literario. CDMX, 14 de febrero 2019.


La Ira

Consumidos por el fuego de la ira
penetrantes miradas sin prestigio
embaucadas hacia el duelo con sigilo.

Así es como vamos muriendo
así es como seremos cenizas y polvo.

Por eso toma las maletas y huye,
que los demonios emergen del abismo
reclamando tu carne,
reclamando tu espíritu.

No hay cabida para la paz,
así no es como gusta descansar el animal
por eso en esta vida es preferible suicidarse
o dejar que esta ira te consuma
y te mate.


Agonía Madre Naturaleza

¿Qué será de mí?
Cuando los árboles marchiten
por regarlos con sus lágrimas.

Diamantes en bruto
que no solventarán el pago
para que la tierra fértil de mi vientre
tenga fruto.

¿Qué será de mí?
Cuando el piar de las aves
permute ominoso
por el desatino de teñir
mi vellocino gris.

¿Qué será de mí?
Cuando indulgente el aljibe
evolucione en un lebrel
para las branquias del mar yermo.

Muertos los corales, los recursos naturales,
animales y otros entes.
Nadie evocará
a la que con garbo
mantenía vivos a ustedes
Homo sapiens.

¿Qué será de mí?
Cuando el convén fortuito
se transmute a infortunio
por esquilar con hastío
la impalpable leche de mi pecho
que mamaban con cíclica eminencia.

¿Qué será de mí?
Cuando el aire no se impregne
con la esencia de las flores
Por el yerto esperma de sus loores
voluptuosos.

¿Qué será de mí?
Cuando el rigor resulte pantanoso
y la penitencia de mi alma
Se la lleve el viento.

¿Qué será de mí?
Cuando la blancura de mis senos
se entinte color cuervo
y el ardor del magma se apacigüe
solidificando a la que una vez
fue dueña de todo el orbe.

Muertos los corales, los recursos naturales,
animales y otros entes
nadie evocará, a la que con garbo
mantenía vivos a ustedes
Homo sapiens.

¿Y qué será de mí?
Cuando en mi agonía
ya no exista poder
para resucitarme
y Dios dé por hecho
que crear al hombre fue un error
y que desterrarlos del Edén
no fue suficiente
para instruirlos en el cuidado
de la infancia verde.


¿Por qué nos aflige la soledad?

Cuando la penumbra del olvido
es la luz del oscuro vació del alma
la principal actriz de la trama
la que a la tristeza calma
te atrapa con su telaraña,
te deja sin mañana.

Le gusta vivir en el presente
a tu ausencia
olfatea inconsciente.
Desnuda en la cama,
espera a que llegues y pelees con ella
sin miedo a que la penetres
susodicha de mil entes.

Batalla de batallas
derrumba murallas
atalayas.
Inconcebible dama enmascarada
al sentirnos como osos
siempre llega y te rescata
de la inexistencia de alabanzas.

Cuando la plática languidece
y se ha cerrado el telón
cuando agotados los vasos de ron,
ella estará ahí, inverosímil para ti,
abierta de piernas
porque tú
eres su catrín.

Cuando no haya nadie a tu lado
cuando pienses que te han olvidado
cuando lo asimilas con un trago
cuando dices “esto es demasiado”.

Convergerán las huellas a tus pasos
te acobijará por las noches
se divertirá con tus sueños
te acurrucará como a un niño pequeño;
te amamanta, te traga y te escupe
remplaza a tu sombra por el día
el aire te respira.

La que te ama, la que te mira callada
la que te guía por el camino
la que con sigilo pone anillos.

La que te enseña, la más fiel compañera
taciturna y bella mujer, tu confidente.

¿Por qué nos aflige la soledad
si en la pista de baile
es la primera en danzar?

Moviéndose como Tongo lele
por su cabeza no hay sueño que vuele,
no hay hombre que por ella no pelee
seduciéndolos por como huele.

Aprendió a ser como una madre
aprendió a escucharte,
a protegerte y nunca renegar
entonces,
¿por qué nos aflige la soledad?

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad