Poesía

Tres poemas de Diego Rojas Arias

Diego Rojas Arias, Ecuador, 1986. Ha publicado en poesía Amor Escupido (Co-edición independiente, Portoviejo 2013), La poesía con sangre entra (Marfuz editorial, Manta, 2015) Con todos los diablos encima (Andesgraund-Todos tus crímenes quedarán impunes editores, Santiago de Chile, 2017) y El paraíso de los nadie (Tinta ácida- Cuerpodevoces editores, Manta, 2020). Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés e italiano.

A modo de un ritmo beatnik y oscuro, Diego deja ver sus pensamientos a través de las veredas de palabras, como un camino que invita a tomar para conocer la poesía más cruda. Los poemas que ahora compartimos los extraemos de su poemario Con todos los diablos encima. 


Ojos que no me leen estómago que no se revuelve

haber usado la luna
para jugar mete gol tapa
con los chicos del barrio
las noches de la infancia
no merece ningún premio literario
los correazos recibidos
por llegar mugroso hasta las orejas
que mi primera ducha haya sido la lluvia
la pobreza es así
los años como un reloj borracho
vomitando horas que no vuelven
cierto amanecer soñé que volvía a ser un niño
pero que había nacido sin piernas
es humillante ser uno mismo la piedra
con que se tropieza siempre
juventud perdida oportunidades perdidas
el trabajo perdido por leer a Horacio Quiroga
en plenas horas laborables
amar y ser odiado
la chiquilla de la que me enamoré
y que mató con Baygon
las mariposas de su estómago
que sentía por otro
esa sangre blanca que son las lágrimas
sonreír es mostrar parte de la fea calavera
que todos somos por dentro
no hay nada más
malparido por la incomprensión
con un montón de mamotretos escritos
que hago pasar por arte donde quiera que me invitan

Canción de cuna para hacer dormir a dios sobre la espalda del diablo

resignación me pido
mientras me dura la resaca
del último verso
con la jaqueca del ala rota del aliento
por el malestar textual
Diclofenaco con absenta
encebollado levantamuertos
y todo
la creatividad y sus misterios:
no sé si lo aluciné o me lo contaron
eso de que Allen Ginsberg
le pagaba a jovencitos
para que se sodomizaran
mientras él llenaba su libreta de apuntes
observándolos
eso de que Jack Unterweger
estrangulaba prostitutas
para componer su “Comedia infernal”
aquello de que Virginia Woolf
y sus pájaros que cantaban en griego
no sé si es que lo soñé
eso de que yo
y mi pandilla de soledades
pero siempre fortaleza a pesar de todo
es lo único importante
porque aunque como decía mi abuelo
acuérdese Dieguito que algunas mujeres
piensan con el calzón
no desperdiciaré mi semen
en los labios de septiembre
me conformo con que por ahora
no le cobren impuesto a la locura
¿más qué es lo que esperaban
con tantas noches de lucecitas ebrias?

Si de patearle el trasero a la literatura se trata

nada más soy el humo que sale del poema
en un momento como este
algo debe de tener la lluvia
para enfermarme el alma
de esta manera tan brutalmente hermosa
llovía, por cierto, cuando alias Corvina
panita de la zona
moría atragantado por las balas
llovía cuando la pequeña Valentina, mi sobrina,
casi pierde su piernita
por acompañar a su padre borracho a comprar más licor
en la motocicleta roja
llovía cuando una vieja drogadicta conocida me dijo:
siempre es preferible que te rompan el culo y no el corazón
lo primero duele menos
llueve y la ventana se vuelve sal
nada es más ridículo que nacer siendo lluvia miserable
y vivir queriendo ser día soleado de febrero
qué Vergüenza qué Vergüenza qué Vergüenza
afuera en la calle azotada por las gotas
pájaros negros picotean esta soledad
que me amenaza con machete en mano
intento salir pero no puedo
y salgo salgo pero sin salir
dejándome siempre adentro
o dicho en un lenguaje menos novelero
30 años de amague y despilfarro
parecen no haber sido suficientes
ya tres décadas y no ser ni la mitad
de todo lo soñado en la más temprana adolescencia
¿cómo redimirse de tanta cosa leída
que no ha servido para nada?
mientras los viejos alimentan a las palomas
y las madres hacen jugar a sus pequeños
yo me conformo con sentarme a contemplar
a esas putas callejeras obesas fumonas mal habladas y horrorosas
como un cuadro de Botero pintado por Lautrec
en la plaza central de Pasaje de las Nieves
cualquier domingo a eso de las 3 y algo de la tarde
ya son seis lustros si un solo anillo de compromiso regalado
ni con un solo trabajo jo y respetable
eso se gana con pensar que las lectoras lindas y voluptuosas
que te aplauden en los recitales
quieren contigo algo más que fascinarse con tus historias
rebuscadas cursis falsas pero bien logradas
(que fea rata sarnosa es el talento)
solamente un montón de pajas hechas
suficientes para alimentar una galaxia entera de burritos tiernos
y hasta sobraría
que los feos vagos y pajeros no van al cielo me enseñó mi abuela
la poesía es el arte de no decir nada nunca
y escupir chancro con harta babita del abismo
quizá no me dan empleo como gestor cultural
por no ser el zoquete de moda que más veces le han publicado
en las ediciones de Cartón Piedra, Diners o Casapalabras
podré ser chiro pero a mucha honra
y hasta feliz con hartas verrugas de oro
en las pelotas
que siempre será mejor y más rica la cerveza
en el vaso de cualquier otro
pero y el amor el amor el amor
es el amor lo que nos fuma
como mi recuerdo de Ericka
la hembrita aquella cuyo ligero retraso mental
no impidió que me rechazara
cuando intenté abrirle las piernas
en el momento en que por n pude tenerla a solas
-al final solo son nuestros genitales los que se enamoran- decía
-nosotros solo somos los sobrantes y metidos cuerpos instrumentos
de cada revolcón que uno se pegajamás lo entendí / entiendo / entenderé
fue bonito mientras duró
Cupido con labios de semen
en el grito amueblado de esta página
pues desde el principio todo lo que pretendía
es deshacerme de toda esta caspa cerebral
antes a uno le dejaban perder el tiempo en paz
pero hoy ni siquiera eso
sigue lloviendo y hace luna de aserrín
y esa está más fea que pisar mierda de perro
cuando se anda sin zapatos

¿será que se abrazarán para siempre nuestras bocas
allá donde intento llegar una de estas noches?

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