Poesía

Tres poemas de SaRa Arriola

SaRa Arriola, soprano lírico, performer, conferencista y escritora de poesía, cuento corto, artículos y ensayo, además de ser gestora cultural y locutora de radio. La poesía de SaRa invita a escudriñar en emociones y sensaciones anímicas, así como en imágenes oníricas desde la visión femenina en donde la luna, el mar, los colores, el sol y la vida son los elementos principales de los cuales partir para tener una conexión al mundo poético que se encuentra intrínseco al ser humano. Sin más, aquí tres poemas de SaRa Arriola:

S I R E N A

Escriben sobre alcohol, tetas y nalgas. Drogas como cliché. Me devuelven a lo cotidiano, a lo que vivimos como seres humanos pero me di cuenta que mis letras se volvieron profundo mar: Con sus peces como personajes, vaivén de olas, esperma de espuma, sal de lágrimas, silencios, soledades, muertes acarreadas por la intempestividad, tranquilidad, sol y luna que altera el ritmo de las letras cuán marea y alegrías de libres gaviotas. Manto estelar que nos guía en la vida, historias de artistas que nos miran como Musas. Seres bioiluminiscentes ocultos y monstruos de profundidades oscuras.

A veces quisiera ser más terrenal, hablar de sexo y no del amor, pero recuerdo que soy sirena y las sirenas hablamos de cosas eternas que tocan el alma y no los cuerpos; hablamos de espíritus que nos buscan y besos robados, de nuestros amores ahogados o antiguas historias encontradas en botellas de cristal con restos de concha y arena; de la perenne ilusión de tener dos piernas en vez de aletas para caminar millas sin dolor o alas como nuestras gaviotas para migrar por los cielos que desde el origen nos han escuchado cantar con magia hechicera.

Letras al viento

Escribes
Páginas de olvido
de recuerdos;
Sensaciones vívidas
Inexplicables
Inexorables
Inalcanzables
Inconfundibles
Inconsolables.

Escundriñas
con ojos de
Inmenso deseo;
Rincones
Misterios
Palabras
Miradas
Sabores
Segundos
Eones
Historias
Memorias
Amores
Olores
Colores
Sonidos
Seres y No Seres
Inertes
Inmensos
Inhumanos
Incoloros.

Palaedeas
Con los ojos
Con los labios
Con las manos
Manos de ensueño
Ensueño encerrado
en letras
Acentos
Comas y Puntos
Vocal de la boca
y consonante que suena
Sílabas que silban
En la mente
En la boca
En el aire
En un beso.

Silba el viento
El trueno
El canto
Y lo escribes
Escribes y tiñes
De sonrisas
De llantos
De miedo y suspenso
Se tiñe con tinta
Que entinta almas
Corazones
Amantes
Lágrimas de sal
Y sangre en las venas
Amigos y enemigos
Conocidos o desconocidos
Por conocerse
Por amarse
Por odiarse
o ignorarse
Informarse;
Intangibles
Intocables
Por tocarse
Y besarse
Pero entintan
De sangre
Sal de grano
Y olivo de olvido.

Escribes
Nubes de ideas
Sensaciones
Sanas
Insanas
Iracundas
Indecentes
Inmortales
Impropias
Sin dueño
Sin duelo
Sin sueño
Sin suelo
Por pisar
En la tierra
la memoria
o el papel
como este
blanco papel
que se tiñe
La noche
con letras.

Escribes
Miras
Iluminas
Eliminas
Una noche
de llanto
Lluvioso llanto
Nubes de sangre
de añejos amantes
Lágrimas de sal
Entre el trueno
y el canto
Sin sueño
En la memoria
Por tocarse
En las venas
Venas en la boca
en mi boca
en tu boca
nuestras bocas
con sílabas
que silban
Cantos y acentos
Sus puntos
y comas
De inmensos
Deseos
inexorables
que se tiñen
Esta noche
en la Mente
en el Aire
Con las manos
de Ensueño
en el Sueño
De inmenso Deseo
Inexistente
Inexplicable
En la memoria
Por pisar
Páginas de recuerdo

Escribes…

(Escribo
en la noche
lluviosa noche
salpicada
en memoria
consciente
o inconsciente
de letras letradas
de Girondo
¡Oh Gran Oliverio!
¿Qué sería de vos
si acaso me leyeras?
Con tus árboles
tus juegos
tus verdades
y tus amantes)

– Silencio -.

– XVIII –

Lugar de la luna buena,
fragante vainilla perfuma al mundo;
se enciende el copal,
comienza la danza ritual en los cielos;
– o r i g e n –
invocación a los cuatro rumbos del universo,
el caporal dirige,
cuatro voladores extienden sus alas en las alturas;
– d e t é n – l a – s e q u í a –
agua, viento, tierra, luna y sol; chichiní.

La ciudad sagrada es la Ciudad del Trueno;
“…Bajo la costra de piedra y tierra
de los cerros están las moradas
de dioses y muertos,
ámbitos de frescura y vegetación
edados al hombre (…)
Las poblaciones serían,
recíprocamente,
réplicas de los cerros sagrados,
y en ellas se erigirían las pirámides,
montículos artificiales
en cuya cúspide habitarían los dioses…”
así dictan los Mitos del Tlacuache.

Grecas escalonadas enmarcan la enorme belleza,
xicalcoliuhqui, cabeza de jícara.
El sol resplandece,
los poros de la piel sienten el agua que se impregna;
el aroma refresca marcando la memoria,
la calma, la paz.

Un cortejo fúnebre camina en silencio,
los locatarios abandonan los puestos,
nos unimos todos en el rezo;
la caja en los hombros,
de tallado en madera sencillo,
los sombreros de palma bajo el brazo;
algunos sollozos y lamentos,
velas y crucifijos…
recuerdan la magia oculta
que envuelve la historia
del imponente espacio através del Tiempo.

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